Que opina? Añorando estrenos: Desde que te fuiste de John Cromwell - 28/02/2014 2:00:11
" Hace años en la televisión pública de este país cada vez que moría alguien importante o famoso en el mundo del cine se emitía una película como sentido homenaje por la pérdida. En los ochenta y noventa era siempre así, y aunque ahora no se hace tanto a un servidor, como a tantos otros, se le pegó esa costumbre, un ritual sin más trascendencia que la de rendir ese homenaje a todo aquel que nos hizo pasarlo bien, o muy bien, viendo una película. Así de sencillo.A principios de febrero nos dejaba una de las estrellas del Hollywood clásico, Shirley Temple, que fue sobre todo una estrella infantil. No es que la señorita Temple fuese santa de mi devoción más bien lo contrario, pero intervino en unas cuantas películas dignas de mención. "Desde que te fuiste" ("Since You Went Away", John Cromwell, 1944) fue una de ellas. La actriz llevaba dos años retirada del cine cuando el mítico productor David O. Selznick la convenció para aparecer en el film.
Afortunadamente Temple es un elemento muy secundario en la película, que fue la más cara y ambiciosa de su productor desde que había producido "Lo que el viento se llevó" ("Gone With the Wind", Victor Fleming, 1939, un éxito que le persiguió en cierto modo hasta el fin de sus días, pues siempre quiso repetirlo intentándolo más de una vez películas como "Rebeca" ("Rebecca", Alfred Hitchcock, 1940) o "Duelo al sol" ("Duel in the Sun", King Vidor, 1946) son buena prueba de ello.
Un productor como dios manda
Selznick es el mejor ejemplo posible sobre lo que significaba ser un productor en la etapa clásica americana. Alguien que no sólo ponía el dinero para la producción, sino que además tenía un estilo propio y único, casi como un director, y en ocasiones estaba por encima de ellos tomando decisiones, dirigiendo secuencias e incluso firmando el guión. "Desde que te fuiste" nació del deseo del productor de contribuir cinematográficamente a levantar el ánimo de las tropas en el frente.
Pero Selznick no quería hacer un film sobre la guerra al uso, o sea, algo en el estilo de producciones como "Objetivo: Birmania" ("Objective, Burma!", Raoul Walsh, 1945), sino un melodrama desde el punto de vista de los que, en tiempos de guerra, se quedan en casa, esperando y sufriendo la ausencia del ser querido. En este caso una mujer que queda sola con sus dos hijas adolescentes. Claudette Colbert, Jennifer Jones y Shirley Temple prestan sus rostros a las mujeres separadas del hombre de la casa.
El melodrama clásico
Ella son los miembros femeninos de la familia Hilton que para poder solventar los problemas económicos el hombre de la casa ha desaparecido en combate sin que sepa nada de su paradero alquilan una habitación de su amplia casa. A ella llegará un coronel retirado un entregado y emotivo Monty Woolley, que fue nominado por su trabajo, gruñón y cascarrabias que con el paso del tiempo será considerado como uno más de la familia. "Desde que te fuiste" habla sobre el valor de la unidad familiar en tiempo difíciles, y al respecto puede parecer un poco ingenua.
Si bien Selznick no quería hacer la típica película sobre la guerra que se solía hacer en aquellos años, lo cierto es que le salió el típico melodrama de aquellos años, otra de esas películas que deben verse con perspectiva a día de hoy, debido a su casi fantasiosa idea sobre el amor, rozando en muchas ocasiones la ñoñería. Así lo quería el famoso productor encargando para ello la dirección a varios directores, siendo John Cromwell el que filmaría la mayor parte del metraje y firmaría la película.
El director, la estrella
John Cromwell dando instrucciones a Claudette Colbert en el rodaje
Es a ese director, tristemente desconocido por los cinéfilos de hoy día a él se deben joyas como "El prisionero de Zenda" ("The Prisoner of Zenda", 1937) o "Sin remisión" ("Caged", 1950), a quien le debemos el hecho de que la película no sea insoportable, gracias a un muy refinado gusto en su puesta en escena. Cromwell había dirigido varios melodramas en los años treinta y sabía perfectamente lo que hacía. Los momentos dramáticos están muy logrados, aunque choquen en estilo con los cómicos, que fueron filmados por Edward F. Cline.
Así pues, y aunque la película pueda verse algo anticuada en sus conservadores dictados sobre el amor, Cromwell baña toda la historia de cierto pesimismo que se ve reflejado en el uso de la fotografía, obra de Stanley Cortez y Lee Garmes, que casi siempre oculta a sus personajes entre penumbras, la sombra de la muerte que planea sobre todos ellos, ya sea directa o indirectamente. Por otro lado, la historia de los Milton es una más en medio de miles de historias similares, o peores, por las mismas causas.
En el retrato de una sociedad a la que la contienda bélica estaba minando psicológicamente, Cromwell utiliza varios travellings laterales mientras oímos conversaciones ajenas a los personajes centrales, y que aguantan como pueden, con humor, ironía e incluso hipocresía la situación por la que pasa el país. En ese aspecto "Desde que te fuiste" no realiza concesiones, y aunque el final ofrece algo de esperanza el esposo, presencia invisible pero poderosa durante las casi tres horas de duración, regresa a casa, los personajes sufren la pérdida de la forma más horrible inventada por el hombre.
Llaman poderosamente la atención las idas y venidas de un amigo de la familia un Joseph Cotten absolutamente arrebatador y encantador, que además de proporcionar tranquilidad a la familia, actúa en cierto modo como el padre que no está en casa, marcando muy bien las distancias, sublime la forma que tiene de evitar el amor que una de las hijas adolescentes siente por él, asegurándole algo que se cumplirá: en su próxima visita ella estará enamorada de otro hombre. La experiencia como algo vital para la enseñanza y educación en los malos tiempos.
El deseo de triunfar
Jennifer Jones, otra de esas actrices por las que no siento especial simpatía, y Robert Walker, dan vida a dos jóvenes enamorados a los que la guerra separa cruelmente. Resulta curioso ver dicha love story en pantalla cuando en la vida real eran un matrimonio a punto de divorciarse, casándose después Jones con Mr. Selznick, quien se aseguró de incluirla en toda película posible producida por él. Pero quienes realmente se llevan la palma son Claudette Colbert, controlando muy bien sus momentos dramáticos, y el citado Cotten, haciendo de ese amigo que todos quisiéramos tener.
En un pequeño papel tenemos al gran Lionel Barrymore, dando vida a un sacerdote que en determinado momento suelta un discurso sobre Dios y la confianza en él para ganar la Guerra. Un apunte religioso que si bien cumple su función con el hecho de levantar la moral en la lucha, se queda algo desfasada. Agnes Moorehead, experta en personajes malvados, se luce como la hipócrita alta dama de sociedad que mira por encima del hombro a su prójimo y su único deporte es chismorrear, en este caso sobre la precaria situación económica de la familia. Por supuesto recibe su merecido.
Y es que a pesar de la muerte, de las miles y miles de muertes de seres queridos en conflictos bélicos, el amor y el bien siempre deberían triunfar. Y aunque la triste realidad es otra bien diferente, el film subraya con todo convencimiento esa necesidad de triunfo. La película fue nominada a ocho Oscars, consiguiendo únicamente el correspondiente a la banda sonora, a cargo del gran Max Steiner, que logró otra de sus inolvidables partituras, y que prácticamente no deja de sonar en toda la función, acentuando y elevando hacia lo más alto los momentos emotivos del relato, como todo gran melodrama.
-
La noticia Añorando estrenos: Desde que te fuiste de John Cromwell fue publicada originalmente en Blogdecine por Alberto Abuín.
Ver artículo...
" Fuente Artículo
Interesante, Bisbal rueda un mediometraje con María Valverde - 16/01/2014 12:14:20
" David Bisbal vuelve a hacer una incursión en el mundo de la interpretación. Después de haber protagonizado un "cameo" en una telenovela argentina y de haber hecho la banda sonora para Torrente 4, ahora participará en un mediometraje.Él mismo publicó una foto con Kike Maillo, ganador del premio Goya al mejor director novel por su película E.V.A. Sin embargo, entre los planes futuros del artista lo primero será el lanzamiento de su nuevo single Diez mil maneras previsto para este 23 de enero.
El cantante y la actriz española, María Valverde se pondrán a las órdenes de Kike Maíllo del 16 al 25 de enero para grabar cuatro videoclips y un corto donde constarán los nuevos temas del próximo álbum de estudio de Bisbal.
Se sabe que el músico iniciará pronto su gira 2014 y ha pedido a sus fans que elijan dos canciones de cada disco de estudio para saber cuáles son las más demandadas por sus fans.
Ver artículo...
Documentos adjuntos:Desconocido
" Fuente Artículo
Interesante, Star Crash, choque de galaxias, la delirante cutrez - 19/12/2013 8:46:57
" El cine italiano de los años 50, 60 y 70 no ha sido superado por ninguna otra cinematografía en cantidad y calidad, eso lo sabe cualquier cinéfilo. La enorme riqueza que desprenden las obras de ese período es digno de continuo estudio y de quedarse boquiabierto sin remisión. ¿Y por qué empiezo un texto sobre "Star Crash, choque de galaxias" ("Scontri stellari oltre la terza dimensione", Luigi Cozzi, 1978) con esa afirmación más que evidente? Pues porque me temo que es lo único bueno que puedo decir sobre una película como ésta, que pertenece a tal período, pero su calidad está en las antípodas. Un auténtico delirio plagio en toda regla no sólo de la popular, y maravillosa, "La guerra de las galaxias" ("Star Wars", George Lucas, 1977), por aquel entonces volviendo locos a muchos espectadores de la época, sino de una enorme cantidad de films de ciencia-ficción y fantásticos por todos conocidos."Star Crash, choque de galaxias" nótese primero la similitud del nombre con la obra de Lucas, título con el que se exhibió la película en el marcado internacional, y luego el imbécil título español, también la clarísima referencia del original italiano ha pasado a la historia por muchas y diversas razones que no me resisto a comentar. Se trata de uno de los éxitos más grandes de aquellos años en el cine italiano, algo sin duda alucinante. En ella se quiso contar con lo mejorcito para competir con el film galáctico por excelencia, por otro lado de una poderosa y lógica influencia. Por un lado se contrató al mismísimo John Barry para la banda sonora y al cual no se le dejaba ver la película durante su producción por si aquél decidía abandonar el proyecto. Y en su reparto Caroline Munro, David Hasselhoff, Christopher Plummer y Marjoe Gortner.
(From here to the end, Spoilers) El argumento de "Star Crash, choque de galaxias" es un remedo del citado film de Lucas con toques del universo de Flash Gordon y también de conocidos films fantásticos de los sesenta. Así pues después de unos ridículos rótulos que suben por la pantalla y esto no sería plagio de Star Wars, sino del serial antes mencionado nos enteramos de la existencia de un villano muy temido en realidad da risa de nombre Zart Arn (Joe Spinelli), cuya intención es la de dominar el universo conocido, es evidente. Pero hete aquí que un emperador de nombre pues eso, El emperador Christopher Plummer al que sabe dios como convencieron, y cuyas intervenciones filmó en un solo día cuenta con una aguerrida guerrera de nombre Stella Star, para la cual Cozzi siempre quiso a Caroline Munro, musa del cine fantástico, y que visualmente es de lejos lo mejor de la función, que junto a su inseparable robot intentará devolver la paz a la galaxia.
Con la actriz se realiza un doble homenaje por cuanto su nombre pertenece por derecho propia a la antología del cine fantástico, y Cozzi en un movimiento sin vergüenza alguna puestos a realizar un plagio échale morro filma dos secuencias que recuerdan a "Jason y los argonautas" ("Jason and the Argonauts", Don Chaffey, 1963) y las maravillas que orquestaba el desaparecido Ray Harryhausen, quien también produjo e hizo los efectos visuales de la mítica "El viaje fantástico de Simbad" ("The Golden Voyage of Sinbad", Gordon Hessle, 1973), película protagonizada por Munro. Evidentemente la comparación en cuanto a resultados es odiosa, porque si de algo adolece esta película es de unas escenas de acción pésimamente filmadas, y sobre todo cuando hay que aplicar los efectos visuales, que dicho sea de paso, son realmente malos, lo cual no habría tenido demasiada importancia si Cozzi hubiese demostrado inventiva, gracia, garra, algo de espíritu, o al menos demostrar que sabe narrar, algo que aquí no demuestra. Más bien consigue algo realmente difícil, que una historia simple sea confusa, atropellada y caótica.
Podríamos enumerar muchos más homenajes al cine fantástico anterior, pero resultaría hasta cansino lo del sable luz es delirante, el film supone una soporífera experiencia alejada por completo del factor nostalgia, bajo cuyo prisma no puede si quiera disfrutarse. La puesta en escena es de un cutrez que sonroja con primeros planos absurdos y una secuencias en un espacio poblado de puntitos de todos los colores filmada con poco sentido de la coherencia atención al ataque final a la base del villano, como si se tratase de la Estrella de la Muerte, con movimiento de cámara que adoptan el punto de las naves acercándose, y atención también a la base en sí, que parece diseñada por un niño. La supuesta épica de dichas secuencias no aparece por ningún lado por mucho que la música de Barry intente animar la función como si se tratase de John Williams. Barry de todos modos no era tonto, y puede notarse que su partitura no resulta excesivamente ejemplar, como si se oliese el bodrio al que estaba prestando su genio.
David Hasselhoff, al que aún le faltaban unos años para hacerse famoso gracias a la serie "El coche fantástico" ("Knight Rider, 1982-1986) es uno de los protagonistas centrales, aunque no aparece en escena hasta pasados cincuenta minutos debido a que su participación se sacó prácticamente de la manga al crear un personaje, el hijo del emperador, creando así un triángulo protagonista de nula tensión sexual entre Stella, el príncipe (Hasselhoff) y Akton (Gortner), el supuesto personaje central de nulo carisma.
La gracia de esta película está en verla con un amplio sentido de la perspectiva y con sentido del humor, algo que no creo pueda conseguirse. Los conjuntos que luce Munro son para recordar, el resto para olvidar.
-
La noticia Star Crash, choque de galaxias, la delirante cutrez fue publicada originalmente en Blogdecine por Alberto Abuín.
Ver artículo...
" Fuente Artículo
Que opina? Cine en el salón: El señor de las bestias, el legado de la fantasía heroica ochentera - 12/07/2013 2:21:32
" Para bien o para mal mucho más de lo segundo que de lo primero, por desgracia "Conan, el bárbaro" ("Conan, the Barbarian", John Millius, 1982) determinó los senderos por los que discurriría gran parte de la cinematografía fantástica de los años ochenta, en ese sub-género de la misma que fue el de "espadas y brujería"; un género que alimentó no pocas horas de visionado doméstico gracias a aquellas carátulas de VHS tan sumamente "molonas" que después nada tenían que ver con el horror que albergaban las cintas.Con los incontables "clones de combate" que le fueron saliendo a la cinta en el transcurrir de la década, y títulos tan horribles en este sentido como "Gunan, el guerrero" ("Gunan, il guerriero", Franco Prosperi, 1982), "La espada salvaje de Krotar" ("Sangraal, la spada di fuoco", Michele Massimo Tarantini, 1982) o las dos entregas de "Ator", siempre me ha llamado la atención como se tiende a incluir en el mismo saco a "El señor de las bestias" ("The Beastmaster", Don Coscarelli, 1982), una producción que se estrenaba sólo tres meses después del filme con Arnold Schwarzenegger y que, por lo tanto, en ningún momento pudo pretender hacerse eco del éxito que fue la traslación a la gran pantalla del personaje de Robert E.Howard.
No quiere ello decir, no me vayan a malinterpretar, que a la hora de comparar ambas no hayan puntos en común o, muchísimo menos, que en un duelo entre las dos, la cinta que hoy nos ocupa salga vencedora, pero sí quisiera resaltar que, con unos medios tremendamente limitados se rodó con poco menos de 5 millones de dólares que implicaban grandes carencias con las que Millius no contaba y el constante encontronazo de Don Coscarelli y Paul Pepperman, los artífices del filme, con unos productores que controlaron en exceso todo el proceso de filmación y pos-producción, el resultado final es un producto digno que, con sus incontables defectos, ha sabido aguantar el paso del tiempo de la misma manera que, como comentaba hace algunas semanas, lo hace "Krull" (id, Peter Yates, 1983).
Está claro que a la hora de defender tal afirmación, recurrir al concepto de "placer culpable" resulta de todo punto necesario, considerando como hay que considerar la interminable ristra de errores de continuidad, saltos entre escenas resueltos de cualquier manera, intérpretes que hacen de la sobreactuación la norma a seguir y unos efectos ópticos que harían sonrojar hasta al becario menos experimentado de la ILM de aquél entonces. Y, sin embargo, como buen "placer culpable" se apilan como incontables las veces que en los últimos treinta años habré vuelto a revisitar esa particular edad de Bronce que Coscarelli y Pepperman construyeron alrededor de un héroe llamado Dar, un águila, un tigre, un par de simpáticos hurones y los ojazos azules de Tanya Roberts.
Cuarta colaboración entre los cineastas, y primera vez que ambos se enfrentaban a una cinta que multiplicaba por diez el presupuesto de cualquiera de sus filmes anteriores, Coscarelli y Pepperman quisieron rodar inicialmente en España, pero los costes de la empresa se dispararon de tal manera que tuvieron que conformarse con hacerlo en un inmenso terreno de 4.000 hectáreas al norte de California durante un frío invierno que pasó factura a la salud de los sufridos intérpretes durante las 12 semanas a lo largo de las cuales se prolongó la filmación.
A la cabeza de ellos, Marc Singer, primo de Bryan Singer y recordado Mike Donovan de la mítica serie "V" (id, 1984-1985) que, al igual que en ésta, sobreactúa todo lo que puede y más para encarnar a Dar, un héroe con la capacidad de comunicarse con los animales, que buscará venganza contra Maax, fanático sacerdote de un sanguinario culto al que pone adecuadísimo rostro Rip Torn, responsable de que su personaje llevara esa ridícula nariz falsa tan característica. Junto a ellos, John Amos como un fornido guerrero a las órdenes de un depuesto rey y, ya lo había dicho, Tanya Roberts, una actriz de belleza sin par que Coscarelli y Pepperman consiguieron poner en la portada del "Playboy" en una fallida maniobra publicitaria que poco ayudó a la recaudación de la cinta el número para el que la actriz posó fue el de octubre de 1982, mientras que el filme se estrenó en agosto de dicho año.
Poseedora de un guión extraño que, sinceramente, se podía haber contado con menos duración eliminando algunas de las varias secuencias que no llevan a nada y me estoy acordando de aquella rodada desde helicóptero en la que Dar entrena, es un decir, con un enorme tronco a modo de espada las virtudes de este filme se cuentan en tres frentes: pequeños fulgores de la dirección de Coscarelli, la espléndida labor que realiza John Alcott en la fotografía y, por supuesto, la soberbia banda sonora que compone para la ocasión un inspiradísimo Lee Holdridge.
Coscarelli, que venía de demostrar que con pocos medios y muchísima imaginación se podía rodar uno de los filmes de terror de culto más queridos de la década de los ochenta vale, "Phantasma" ("Phantasm") es de 1979, pero espero me permitáis la licencia, hace gala aquí de una tremenda voluntad por reinventarse allí donde puede esas tomas de espacios abiertos tan propias del género sin que ello signifique perder la fuerte personalidad que siempre ha arrastrado su forma de dirigir, algo que su última incursión en la gran pantalla, la esperpéntica "John Dies at the End" (id, 2012), sigue demostrando sin atisbo de duda y que aquí queda plasmada en las secuencias en el interior de la pirámide.
Director de fotografía naturalista hasta la médula, John Alcott había ganado el Oscar en 1975 gracias a la magnífica labor desarrollada "Barry Lindon" (id, Stanley Kubrick, 1975) famosa es, por méritos propios, la recordada escena de las velas, segunda de las tres películas que lo llevarían a colaborar con Stanley Kubrick, siendo las otras dos "La naranja mecánica" ("A clockwork orange", 1971) y "El resplandor" ("The Shining", 1980).
Poder colaborar con Alcott fue una especie de sueño para Coscarelli, aunque la intención del primero de rodar en anamórfico trajo no pocos problemas a la producción, teniendo que desechar la idea tras unos primeros días de filmación en los que las lentes no funcionaban como debían y que quedaron en el filme en la secuencia del encuentro con el oso. Sea como fuere, el trabajo de Alcott, tanto en esos interiores iluminados con antorchas como en los cálidos exteriores, quizás no sea tan ejemplar como lo que le vimos hacer junto a Kubrick, pero ello no debería desmerecer uno de los aspectos más cuidados de la cinta.
Superando a los dos anteriores encontramos, no obstante, a un Lee Holdridge responsable, como ya lo fuera James Horner con "Krull", de que la cinta termine transmitiendo más épica de la que las imágenes por si mismas hubieran sido capaces: partitura clásica que respondía a la voluntad de Coscarelli y Pepperman de tener un score sinfónico a la manera del cine de la época dorada de Hollywood, la banda sonora de Holdridge se apoya en el uso del leïtmotiv para construir pequeños temas asociados a Kiri, los tres animales y, cómo no, Dar, en el que supone el mayor hallazgo musical del filme con ese espléndido tema principal que grita épica con gran autoridad y que, a la postre, termina por conseguir que el regusto que deja la cinta mucho más agradable que cualquiera de los infumables subproductos que, como afirmaba más arriba, poblaron el género de fantasía heroica hace seis lustros.
Ver artículo...
" Fuente Artículo
Que opina usted? Clint Eastwood: Golpe de efecto - 23/04/2013 0:03:49
" Resulta un poco triste para un servidor finalizar el especial de Clint Eastwood con una película como "Golpe de efecto" ("Trouble with the Curve", Robert Lorenz, 2012), que si bien tampoco es un horror de film, sí supone poca cosa en la filmografía de una leyenda de la talla de Eastwood. Un producto totalmente alimenticio que supone, eso sí, el regreso del mítico actor a trabajar delante de las cámaras, algo que para los que le admiramos siempre supone un plus. No obstante esta película se hizo por el simple hecho de que la actriz/cantante Beyoncé cualquiera de las dos cosas podría ser discutible iba a protagonizar el nuevo proyecto de Eastwood como director, un remake, el tercero ya, de la maravillosa "Ha nacido una estrella" ("A Star is Born", William A. Wellman, 1936), pero aquella quedó embarazada retrasando la producción.Y aunque el director asegura que dicho remake se hará también se rumorea que antes podría hacerse cargo de un musical titulado "Jersey Boys", afortunadamente sin Beyoncé, que finalmente le dijo que no por problemas de agenda el que se lleve el papel masculino, que entra de lleno en el universo eastwoodiano, será el que goce de todos los elogios, además de suponer por parte del director la carta de amor más clara a su influencia menos comentada, la de William A. Wellman, tenemos que conformarnos con esta peliculita que se queda a medio camino en todas sus propuestas, aunque por supuesto nos regala un trabajo actoral de primera categoría, y cierta ironía en su más que simple argumemnto, obra y gracia de Randy Brown, que se estrena en la escritura de guiones con este trabajo. El film es la ópera prima de Robert Lorenz, habitual colaborador de Eastwood y que parece no haber aprendido demasiado trabajando a su lado.
Viendo la película uno no se explica qué vio el actor/director en ella de interesante para regresar a la interpretación cuatro años después de "Gran Torino" (id, Clint Eastwood, 2008). Imagino que el hecho de tner que esperar a Beyoncé para su otro proyecto, y la insitencia de Lorenz durante años para que le dejase dirigir una película le convencieron finalmente. De esa forma se tomaba un respiro, ciñéndose únicamente a labores de interpretación con uno de esos personajes que sólo Eastwood es capaz de interpretar: un veterano ojeador de béisbol que en el otoño de su vida y carrera se está quedando ciego, deberá realizar un viaje para observar a una joven promesa del deporte mientras arregla ciertos problemas de comunicación con su hija, papel reservado a Amy Adams.
No deja de resultarme irónico ciertos aspectos del guión comparándolos con la propia carrera de Eastwood. En el film, el personaje central es un clásico de la vieja estirpe, con métodos a la vieja usanza, despreciando con mucho sentido común y coherencia a los nuevos listillos que creen que saben mucho por manejar ordenadores. Los viejos métodos enfrentados a los nuevos. El sabor de la vida enfrentado al frío regusto de las estadísticas y los análisis a distancia. El mamar la calle enfrentado a horas de estudio encerrado. El clasicismo de algunos directores enfrentado a la parafernalia y la filigrana visual de otros muchos realizadores actuales. El cine entendido a la forma de Eastwood, el último clásico vivo, y el de la nueva horda de directores hambrientos por un éxito. ¿Era consciente Eastwood de que su colega Lorenz es limitado o simplemente sabía que el guión no daba para más?
Esa es la única lectura interesante que me atrevo a destacar en esta floja película. El resto camina por los senderos más trillados jamás vistos. Una historia de reconciliación entre padre e hija que incluye un trauma del pasado cogido con pinzas, una historia de amor previsible y una subtrama de béisbol cuyo principal conflicto aparece a la hora y veinte minutos resolviéndose sin armar demasiado revuelo ni impacto. En otras palabras, una película simple, a ratos agradable y nada más. Afortunadamente podemos disfrutar de la interpretación de Eastwood, tan cascarrabias como es habitual en sus últimas apariciones en pantalla; Amy Adams, que puede con cualquier cosa que le echen; Justin Timberlake, el más flojo del reparto pero aguantando la presión de estar ante tanto talento, y cómo no, un plantel de secundarios que lo borda, John Goodman, Robert Patrick y hasta Matthew Lillard con un odioso, y maniqueo, personaje.
Lorenz ha contado con el equipo habitual de Malpaso, con la excepción en la banda sonora de la cual se ha encargado Marco Beltrami sin poner demasiado empeño en ello, todo hay que decirlo. Todos cumplen con su trabajo como si se tratase de una jornada laboral en la que hay que cumplir y listo, pero a veces ni eso. Si no, que alguien me explique por qué la película posee unos diez minutos finales totalmente vergonzosos e indignos de alguien que ha trabajado tantos años al lado de un maestro, y con este supervisándole. Concesión tras concesión tras concesión, blandura y final harto feliz con un Eastwood caminando solo, como de costumbre, pero sin el poso de amargura que el relato pide a gritos en determinados momentos.
Para el recuerdo me quedo con esas entrañables conversaciones entre Gus (Eastwood) y sus amigos de siempre sobre cine comparando a los actores de color con los blancos, haciendo rabiar a uno de ellos asegurando que Sammy Davis Jr. es más guapo que Robert Redford y que Ice Cube es más completo que Robert De Niro, ya que al salir en una película se le puede llamar actor, y además canta rap, mereciendo estar al lado de grandes como James Cagney o Spencer Tracy. Impagable.
Este especial concluirá con una especie de anexo en 1001 Exeriencias.
Otras críticas en Blogdecine:
"Golpe de efecto", ¿tradición o cambio?
"Golpe de efecto", el juego de la vida
Especial Clint Eastwood en Blogdecine:
Los comienzos
"Por un puñado de dólares"
"La muerte tenía un precio"
El final de la trilogía con Sergio Leone
La Malpaso y dos errores
El encuentro con Don Siegel
"El desafío de las águilas"
"La leyenda de la ciudad sin nombre"
"Dos mulas y una mujer"
"Los violentos de Kelly"
"El seductor"
El debut en la dirección
"Harry el sucio"
"Joe Kidd"
La influencia de "Incidente en Ox-Bow"
El primer western como director
"Primavera en otoño"
"Harry el fuerte"
"Un botín de 500.000 dólares"
"Licencia para matar"
"El fuera de la ley"
"Harry el ejecutor"
"Ruta suicida"
"Duro de pelar"
"Fuga de Alcatraz"
"Bronco Billy"
"La gran pelea"
"Firefox"
Red Stovall, el hombre de los garitos
"Impacto súbito"
"En la cuerda floja" ("Tightrope")
"Ciudad muy caliente"
"El jinete pálido"
La llamada de Spielberg y la dedicatoria de Godard
"El sargento de hierro"
"Bird"
"La lista negra"
"El cadillac rosa"
"Cazador blanco, corazón negro"
"El principiante"
"Sin perdón"
"En la línea de fuego"
"Un mundo perfecto"
"Los puentes de Madison"
"Poder absoluto"
"Medianoche en el jardín del bien y del mal"
"Ejecución inminente"
"Space Cowboys"
"Deuda de sangre"
"Mystic River"
"Piano Blues"
"Million Dollar Baby"
Iwo Jima
El intercambio
"Gran Torino"
"Invictus"
"Más allá de la vida"
"J. Edgar"
Ver artículo...
" Fuente Artículo
Información: Dando la nota, tirando de modas - 13/03/2013 15:08:15
" "Dando la nota" ("Pitch Perfect" Jason Moore, 2012) es una fallida comedia que intenta vivir de dos cosas en su delirante trama. Por un lado la infinita cantidad de programas de televisión que suponen el trampolín para nuevos talentos, ya sea en el mundo musical, en el del baile o pelando plátanos. Y por el otro un intento de hermanarse en filosofía con los films del temible John Hughes cuya única película buena para mí es la divertida y entrañable "Todo en un día" ("Ferris Bueller"s Day Off", 1986), en concreto con "El club de los cinco" ("The Breakfast Club", 1985) no digo lo que pienso sobre ella y su final porque me podéis apedrear a través de la pantalla y yo os quiero mucho. Una mezcla entre la nostalgia de cierto tipo de films y las modas de hoy día, claro reflejo de la juventud actual, en el film clichés de lo políticamente incorrecto pero en el fondo de un conservadurismo atroz."Dando la nota" es además de una comedia un musical, y ahora en la facultad más importante que pertenecer al equipo de baloncesto o rugby, es saber cantar a capella para presentarse todos los años al concurso, ganarlo y quedar los mejores del mundo en realidad de su facultad, pero ellos se sienten como si hubieran conquistado el mundo, que es lo que importa, una cosa se ha sustituido por otra, y en el fondo no queda más que la típica historia vista mil veces sobre la superación personal, la importancia de los amigos, y cómo no, el valor del amor puro y verdadero. Todos los ingredientes perfectos para ponerse a vomitar, aunque todo hay que decirlo, hay algunos elementos salvables en el film, de esos que, de haber tenido un mayor arrojo, estaríamos hablando de una gran comedia término que en estos momentos yo sólo le aplico a la última película de Judd Apatow.
(From here to the end, Spoilers) Anna Kendrick da vida a Beca, una rebelde y solitaria chica que no quiere ir a la facultad, lugar en el que se encuentra por "petición expresa" de su padre, con el que la relación no es muy buena ¿alguien adivina cómo acabará esto?, lo que ella quiere es vivir de ser DJ lo que necesita es una hostia y dejarse de tonterías, pero las cosas están así: ha de aguantar un año en la facultad e intentar integrarse para que su padre vea que no ha ayudado a engendrar a un bicho raro y asocial. El grupo femenino The Bellas olé la originalidad la captan para su formación al igual que a otras con las que tiene en común ser una persona solitaria y casi rechazada socialmente. Todas juntas se prepararán para el difícil concurso en el que su honor quedará en juego, pero antes de ello pasarán por problemas de entendimiento y bla bla bla…
Los más llamativo de "Dando la nota" es evidentemente la incursión de las canciones a capella, y el hecho de ver a su elenco interpretando dichas canciones. Dejando a un lado que algunas son mejores que otras, sus números proporcionan algo de frescura al conjunto, que intenta en todo momento rehuír estilos MTV por aquello de que su público potencial posee más de una neurona. Queda un poco ridículo, eso sí, el hecho de que el grupo tras limar asperezas personales en poco tiempo preparen un temazo y ganen al final del film, aprovechando además la utilización de un tema de Simple Minds, que cómo no, formaba parte de la banda sonora del film de Hughes en el que Judd Nelson reivindicaba memeces de una forma muy light. Otro apunte llamativo es la incorrección de alguna de sus secuencias, protagonizadas casi siempre por los personajes secundarios.
Vómitos a tropel, chistes sobre la obesidad, sobre los nerds y frikis, etc. Todo es válido para reirse de ello acarcajada limpia, pero hay un detalle en el guión, obra de Kay Cannon, que me ha parecido genial. Se trata del personaje al que da vida Hana Mae Lee, al que hay que prestarle mucha atención porque habla muy bajito. No sólo me parece gracioso lo que dice sobre todo la anécdota de la melliza sino que me ha parecido una metáfora brutal sobre lo oriental y su cine, por ejemplo, que requiere de cambio de chip y máxima atención, en contraste con el mundo occidental de vida rápida que nos ha tocado vivir. Al menos me parece mejor aprovechado que las supuestas gracietas improvisadas de la actriz australiana Rebel Wilson, que empieza a cargarme con sus numeritos. Por no hablar de las dos Anna, Kendrick y Camp, cuya rivalidad podría haber estado mejor desarrollada, con más mala leche de la expuesta.
Porque "Dando la nota" es una película light con temas muy light y justa de gracia, intentando gustar a todo tipo de público, sobre todo los más jóevenes. Será que se ma ha pasado la edad, o que escucho maravillas como los King"s Singers y lo escuchado aquí me parece repulsivo. Me llega con soñar con que no hagan una secuela, que ya se sabe que este tipo de productos en cuanto tienen un mínimo de éxito enseguida aemnazan con su continuación.
Ver artículo...
" Fuente Artículo
Consulte Información en Farandula Cine en el salón: Atraco perfecto, definición de clásico y Ciencia-ficción: Solaris, de Andrei Tarkovsky
Consulte Información en Bellas y Modelos Actriz Anne Hathaway y Las mujeres bellas
Consulte la Fuente de este Artículo
No hay comentarios:
Publicar un comentario