Interesante, Ridley Scott: Alien, el octavo pasajero, la obra maestra - 31/01/2014 3:30:23
" A medio camino de desarrollar un proyecto sobre "Tristán e Isolda" que quedaría postergado sine die hasta que, casi treinta años después, lo retomara como productor en aquél olvidable filme dirigido por Kevin Reynolds y protagonizado por James Franco y Sophia Myles, Ridley Scott se encontró casi de casualidad con una producción que estaba llamada a colocarlo de la noche a la mañana y a escala planetaria en boca de unos entusiasmados cinéfilos que veían como el cineasta daba un salto de gigante con respecto a "Los duelistas" ("The Duellists", 1973) y se encumbraba como un referente ineludible de la ciencia-ficción cinematográfica contemporánea a caballo entre los formalismos estéticos del Kubrick de "2001: una odisea en el espacio" ("2001: A Space Odissey", 1968) y el sentido del espectáculo y lo comercial que George Lucas y Steven Spielberg habían desarrollado respectivamente en "La guerra de las galaxias" ("Star Wars", 1977) un filme que tuvo singular protagonismo en la decisión de Scott de rodar el que hoy nos ocupa y "Encuentros en la tercera fase" ("Close Encounters of the Third Kind", 1978)."Alien, el 8º pasajero" ("Alien", 1979) cerraba una década en la que la ciencia-ficción como ya iremos viendo en el ciclo que le estamos dedicando había pasado de la búsqueda de una identidad que supiera estar a la altura de lo que Kubrick había impuesto con su magistral aproximación al género, a evolucionar de un modo inesperado en pos fórmulas que anunciaban el viraje hacia el espectáculo de masas al que buena parte de la producción anclada al sci-fi iba a rendirse una vez entrados los ochenta. Pero antes de que eso ocurriera, y queriendo postularse en unas actitudes que navegaran por senderos más o menos inexplorados, maclando los patrones del género con los del cine de terror, Ridley Scott firmaba una cinta fascinante, intensa, oscura, un prodigio de la narración, del diseño de producción y de la música que lleva treinta y cinco años huyendo sin despeinarse a ese paso del tiempo que tan mal ha sentado a otras propuestas muchísimo más recientes…incluso firmadas por él mismo no hace ni veinticuatro meses…
Con gran cantidad de literatura y los indispensables extras y documentales que acompañan a su imprescindible edición en Blu-ray o en su defecto, en DVD, y por más que durante breves momentos estuve planteándome el dar a esta entrada la estructura que han tenido otros artículos firmados por servidor en los que se rendía prolongada pleitesía a todo aquello que tenía que ver con la gestación y producción del filme en cuestión, he decidido centrar mi atención de cara a "Alien" en valorar de forma más o menos extensa, y del modo más personal posible, todo aquello que, con el paso del tiempo y los constantes revisionados de esta asombrosa obra de arte me han llevado, y siguen llevando a afirmar con contundencia que, a la hora de hablar de ella, sólo lo podemos hacer en términos de Obra Maestra del séptimo arte.
Espacios y formas para el terror
Nunca me habían gustado las cintas de terror porque, en última instancia, siempre se trataba de un tipo en un traje de goma. Bueno, sólo hay una manera de tratarlo. Lo más importante en un filme de este tipo no es lo que ves, sino lo que crees haber visto.
Ridley Scott
Pocas dudas pueden haber a la hora de aproximarse a un análisis valorativo de "Alien" acerca de que un alto porcentaje de la efectividad de lo que Scott termina consiguiendo plasmar en celuloide se debe a la acción directa de lo que el maravilloso diseño de producción de la cinta llega a concretar, ya estemos hablando aquí de lo que respecta a los muy diversos espacios que Ron Cobb planteó para componer la Nostromo como de lo que compete de forma exclusiva a la forma en la que H.R.Giger ideó al monstruo en sus diferentes etapas de crecimiento, instilando un terror imperceptible en el espectador gracias a la conjunción de ese orgánico y sexual aspecto que le confería el artista suizo con la forma en la que la cinta lo muestra en pantalla mediante fugaces planos que nunca llegan a dejarnos vislumbrar en su totalidad el asombroso trabajo que el oscuro y peculiar autor consiguió junto a Carlo Rambaldi responsable éste de lengua retráctil de la criatura.
Fascinante es también, y ya no sólo estamos hablando de aquello que es responsabilidad del diseño, la clara diferenciación que Scott y Derek Vanlint, el director de fotografía del filme, establecen entre las estancias asépticas de ese camión espacial que son el comedor y la enfermería en contraste con lo sucio y aterrador del resto de la Nostromo, compuesta como está de pasillos herrumbrosos llenos de cables y tuberías y ahogados por la plomiza y húmeda atmósfera con la que se caracterizan esos idóneos lugares para que el Alien campe a sus anchas. Aumentando la precisa narrativa de Scott, de la que no sobra ni un sólo plano, lo que del miedo natural hacia dichos espacios dimana del espectador, las escenas de la búsqueda del xenoformo por esos asfixiantes corredores y todo ese tramo final iluminado por la intermitencia de las luces de emergencia quedaron establecidos de forma inmediata como patrones sobre los que el género volvería una y otra vez en tiempos posteriores.
En el vacío SÍ hay sonidos
Unido a un diseño sonoro soberbio que hace del cadente latir de los motores de la Nostromo uno de los elementos indisolubles en la concreción de las muchas sensaciones de angustia que se derivan del visionado de "Alien", el trabajo de Jerry Goldsmith para los 117 minutos de metraje es uno de los factores fundamentales que convierten a la cinta de Scott en la extrema experiencia que termina siendo. Aún mutilada por un cineasta que inicialmente casi había obligado a la Fox para lo contratara a instancias de la fascinación que sentía por las sonoridades de "Freud" (id, John Huston, 1962) una banda sonora que, irónicamente, determinaría mucho del montaje sonoro final del filme, la partitura de Goldsmith es una de las más comprometidas con las imágenes que debía acompañar que el maestro llegó a componer a lo largo de su magnífica trayectoria.
Diametralmente opuesta al rescate de la opulencia sinfónica clásica que su amigo John Williams había llevado a cabo para dar empaque a las aventuras en aquella galaxia muy, muy lejana, la sobriedad en la utilización de instrumentos que ostentan los pentagramas de Goldsmith provocan la completa deshumanización de la cualidad sonora del filme, algo que ya habíamos podido observar "El planeta de los simios" ("Planet of the Apes", Franklin J.Schaffner, 1968) y que, a través de los sugerentes usos de la cuerda y el viento o la fría precisión del metal a la hora de describir las andanzas del extraterrestre a bordo de la nave, acerca a la cinta a una estrecha comunión con el miedo a lo desconocido y al vacío propios del espacio exterior.
Siete eran los diez negritos
(Pequeño spoiler) Ripley, Lambert, Dallas, Ash, Kane, Parker y Brett. Siete nombres que conforman una tripulación a la que Dan O"Bannon con la ayuda no acreditada de David Giler y Walter Hill dotó de tanta vida que resulta improbable que "Alien" hubiera sido el mismo filme de no haber contado con un rosario tan amplio y bien diferenciado de personalidades. Un muestrario que funciona tanto por la interacción de lo que Sigourney Weaver, Veronica Cartwright, Tom Skerrit, John Hurt, Yaphett Kotto y Harry Dean Stanton ponen en juego con sus constantes puyas, y perfilados comportamientos, como por la contraposición de los seis humanos cuando tienen que vérselas con la frialdad calculadora de Ash, ese androide al que Ian Holm insufla tan terrorífica vida. (Fin spoiler)
Como ya sucediera con la forma en la que rueda la Nostromo, convirtiéndola en un silente e imposible noveno pasajero, Scott es el directo responsable de que el libreto de O"Bannon y lo que éste dedica a la definición del alien funcione en tan espectaculares formas: rodando la práctica totalidad de lo que a los personajes concierne desde un punto de vista externo, la subjetividad propia del género de terror queda aquí reducida a los momentos de mayor impacto, y el recurso del cineasta de mostrar las reacciones de los personajes cuando interactúan con el extraterrestre es de una eficacia suma en secuencias puntales como los ataques a Brett, Dallas y Lambert o, cómo no, la del nacimiento del chest-burster, uno de los instantes más truculentos, espectaculares e inolvidables de los que el cine de género nos ha dejado a lo largo de la historia.
El genio de la luz…y las tinieblas
Aunando todo lo anterior, conjugando factores que en muchos casos ya hubieran elevado el filme por si sólo a la categoría de notable, orquestando una función que y disculpen la frase manida no hubiera sido igual de no haber contado con él, y pariendo una temprana obra maestra con su segundo cargo como director, Ridley Scott sigue explorando en "Alien", y seguirá explorando a lo largo y ancho de su carrera las muchas y muy asombrosas posibilidades que el moldeado de la luz otorga a la creación de ambientes: combinado aquí con todas las herramientas a su alcance, las citadas secuencias de la persecución por los pasillos o el clímax, unidas a otras como la entrada en la nave alien o los también nombrados ataques del xenomorfo, son todos ejemplos de una espectacularidad sin par que demuestran que, a sus 42 años, y con todo el bagaje publicitario que arrastraba, Scott era ya un cineasta consumado.
Un hecho que también rubrica el magnífico uso de las elipsis a lo largo de la acción digno de estudio como va resolviendo los minutos posteriores al ataque del facehugger, la precisa dirección de actores, en cuya elección jugó un papel determinante el cineasta por su voluntad de contar con un grupo de profesionales en los que poder confiar más de la cuenta para así poder centrarse en otras tareas o, cómo no, la asombrosa y paradójica simbiosis que se da entre el carácter letánico inherente a la personalidad del filme y el ritmo imparable que Scott confiere al conjunto, no permitiendo que la desazón del espectador disminuya un ápice durante las dos horas de metraje.
Por todo ello, y por todo aquello que siempre se queda entre líneas y que uno se guarda por la dificultad de expresarlo con palabras, "Alien, el 8º pasajero" ha sido, es y siempre será, una obra maestra del séptimo arte y cima temprana de un director que, no obstante, escalará semejantes alturas con su siguiente producción, una a la que dedicaremos líneas igualmente sentidas la próxima semana y que se establece junto al presente hito cinematográfico como piedra angular de toda una forma de hacer cine sobre la que, desafortunadamente, Ridley Scott nunca ha llegado a volver.
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"Alien", el terror de lo desconocido
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La noticia Ridley Scott: Alien, el octavo pasajero, la obra maestra fue publicada originalmente en Blogdecine por Sergio Benítez.
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Noticia, Sam Worthington y Zoe Saldana confirmados para la nueva trilogía de Avatar - 15/01/2014 13:37:04
" Jake es una combinación de pasión, fuerza, sabiduría de la calle y alma, que requiere mucho del actor. Sam incorporó sensibilidad, vulnerabilidad y fuerza. Zoe capturó cada aspecto del personaje que yo quería, dándole a Neytiri una mezcla de delicadeza, fiereza e increíble físico.(James Cameron)
A dos años para que volvamos a sumergirnos en el "fascinante" mundo tridimensional de Pandora, Sam Worthington y Zoe Saldana acaban de ser confirmados para repetir como Jake Sully y Neytiri en las tres secuelas que 20th Century Fox y James Cameron preparan de "Avatar" (2009). Sorprendentes fichajes, ¿verdad? Menudo SHOCK. A su lado lo de Ben Affleck como Batman es… "meh".
De este modo, la pareja que tendrá hijos en las nuevas entregas, de lo poco que se conoce por ahora de la trama se suma a Sigourney Weaver y Stephen Lang, quienes también aseguraron su vuelta a la franquicia iniciada por la película más taquillera de todos los tiempos. Los guionistas Josh Friedman "La guerra de los mundos" ("War of the Worlds", Steven Spielberg, 2005), Shane Salerno "Salvajes" ("Savages", Oliver Stone, 2012), Rick Jaffa y Amanda Silver "El origen del planeta de los simios" ("Rise of the Planet of the Apes", Rupert Wyatt, 2011) trabajan ya junto al director canadiense para elaborar las historias de la trilogía, que se filmará de una sola vez para ahorrar costes.
El objetivo es comenzar la producción a finales de este mismo año en Nueva Zelanda, de cara a que los estrenos de "Avatar 2", "Avatar 3" y "Avatar 4" se produzcan en los meses de diciembre de 2016, 2017 y 2018.
Vía | The Hollywood Reporter
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Es Noticia, James Cameron: Avatar, el espectáculo absoluto - 15/05/2013 1:33:15
" Tienes que competir codo con codo con los otros épicos títulos de fantasía y ficción, los Tolkiens, Star wars y Star Treks. La gente desea tener una realidad alternativa con la que involucrarse y quieren que tenga el nivel de detalle que la hace rica y justifica la inversión del tiempo en ella. Quieren vivir en otro lugar. Como Pandora.James Cameron
Llegamos hoy al final del especial sobre James Cameron que nos ha acompañado durante las últimas nueve semanas y lo hacemos con un filme sobre el que podría afirmar lo mismo que ya decía el pasado miércoles en la introducción de "Titanic" (id, 1997): es tanto lo que se ha llegado a escribir y comentar sobre la película más taquillera de la historia del cine en los últimos cuatro años parece increíble que sólo hayan pasado cuatro años desde su estreno que resulta harto complicado veter alguna opinión que no se haya dicho ya por cualquiera de los miles de rincones de la blogosfera.
De constantes y préstamos
Ya que ha sido un discurso que he ido enhebrando a lo largo de todas las críticas que completan este especial, no voy a despedirme de la filmografía del cineasta canadiense sin volver a hacer hincapié en unas constantes que en "Avatar" (id, 2009) son quizás mucho más evidentes de lo que hasta entonces habíamos visto en cualquiera de sus filmes, quedando aquí conjugados al mismo tiempo en formas bien novedosas, bien especialmente intensas.
Comencemos por ejemplo por la especial fortaleza que el cineasta siempre ha imprimido a las féminas de su relato, una fortaleza que alcanzaba su máxima expresión de formas en "Aliens, el regreso" ("Aliens", 1986) y que aquí Cameron confiere no a uno, sino hasta a tres personajes. Una trinidad formada por Neytiri, la Na"vi encarnada por Zoe Saldana, la doctora Grace Augustine, una Sigourney Weaver con la que el realizador siempre había querido volver a trabajar, y Trudy, la piloto que interpreta Michelle Rodríguez.
Paradójicamente, la singular solidez que atesoraban por ellos mismos personajes como Ripley o Sarah Connor no se consigue aquí por la superposición de las personalidades de la terna de mujeres, más que nada porque salvo Trudy que muy poco importa dado su carácter secundario tanto Neytiri como Grace terminan perdiendo el fuerte empuje con el que se nos presentan por mor de un desarrollo que ablanda sus actitudes iniciales y que no queda plenamente justificado en la evolución de sus caracteres.
La escalada exponencial a la que Cameron somete tanto a sus envites contra el mal de las corporaciones aquí más cruentas que nunca por el masivo alcance de sus acciones como a la conciencia global/ecológica y el enfrentamiento entre hombre/naturaleza y máquinas, se dejan acompañar aquí de apuntes hacia otros temas sobre los que nunca había incidido tan de pleno como son el imperialismo yanqui, el militarismo derivado de él el propio Cameron admitió que "Avatar" era una crítica abierta hacia la guerra de Irak o la influencia de la religión.
Sin la posibilidad de saber aún si las dos entregas que completaran la trilogía sobre Pandora y la civilización Na"vi volverán a incidir en algunas de estas constantes, lo que no podemos evitar comentar es el motivo que más controversia generó y sigue generando entre los admiradores y detractores del filme. Y este no es otro que los muchos préstamos que la historia de Cameron toma de las más diversas fuentes.
Admitiendo el cineasta que a la hora de escribir el tratamiento que después se convertiría en "Avatar" se inspiró en "todas las historias de ciencia-ficción que leí de pequeño", incontables fueron las voces que se alzaron prontas a exponer y ensañarse contra las incontestables "influencias" que sobre el relato ejercían filmes tan variopintos como "Bailando con lobos" ("Dances with wolves", Kevin Costner, 1990) o "Pocahontas" (id, Mike Gabriel y Eric Goldberg, 1995).
Reconociendo la primera y nunca haciendo mención a la segunda que, seamos francos, era utilizada por las opiniones críticas hacia el filme para ridiculizar sus intenciones sería el propio Cameron el que más tarde afirmaría que títulos como "Jugando en los campos del señor" ("At play in the fields of lord", Héctor Babenco, 1991), "La selva esmeralda" ("The emerald forest", John Boorman, 1986) o "La princesa Mononoke" ("Mononoke hime", Hayao Miyazaki, 19970), habían jugado un papel determinante en la escritura de la historia.
Un espectacular mundo sintético
Dejemos de lado por un momento los comentarios acerca de la historia sobre la que volveremos en las conclusiones finales y centremos nuestra atención ahora en el terreno de lo estrictamente visual, un campo que siempre ha sido el mayor fuerte de Cameron en cualquier aspecto que queramos considerar y que en "Avatar" se eleva a la enésima potencia por la asombrosa experiencia que supone la inmersión en ese fascinante mundo que es Pandora.
Creado de la nada gracias al impresionante trabajo desarrollado por Weta que, obviamente, fue premiado por la Academia con el preceptivo Oscar la grandeza de lo que se muestra a los ojos del espectador queda medida de forma ejemplar por lo rápido que olvidamos, una vez llegamos a Pandora, que todo lo que estamos viendo NO EXISTE: desde la obviedad de los Na"vi hasta la última hoja de la frondosa vegetación que puebla la superficie del planeta fue creada ex-profeso para las dos horas y media casi tres si nos vamos a la edición extendida editada en formato doméstico de metraje.
Con la ayuda que supone la labor del departamento de efectos visuales y la tecnología desarrollada por su expreso capricho para rodar la cinta con unas cámaras especiales que al mismo tiempo que enfocaban a los actores permitía al cineasta ver el entorno virtual en el que se moverían en el filme, Cameron apoyaba "Avatar" tanto en una dirección soberbia que una vez más es perfecta en las secuencias de acción no creo que ni sus más acérrimos detractores sean capaces de negar la energía y fortaleza de la asombrosa batalla final como en la precisa labor de edición apreciable en todo momento y, en especial, en la citada confrontación entre las fuerzas militares humanas y los Na"vi.
Conclusiones finales
"Avatar" no es una película perfecta y por lo tanto no puede ser calificada como una obra maestra del séptimo arte. Para ello, Cameron tendría que haber dejado, y es algo que hemos apuntado en más de una ocasión a lo largo de este especial, que alguien le revisara la historia puliendo las notables imperfecciones que el desarrollo de la misma adquiere en el guión; un libreto que se detiene excesivamente en la inevitable historia de amor que siempre ha acompañado a los filmes del canadiense almibarada aquí hasta decir basta y que queda también debilitado por la completa ausencia de grises en la definición de los personajes.
Apoyada esta impresión tanto por el personaje encarnado por Sam Worthington con su habitual inhabilidad para transmitir algo lo que sea al respetable, como por ese militar de cabeza cuadrada interpretado por Stephen Lang, "Avatar" queda, a la espera de saber lo que nos depararán sus dos secuelas, como el más espectacular testimonio de lo que el cine de James Cameron ha supuesto para el séptimo arte.
Aceptando las carencias del guión y admitiendo que éste cumple el cometido básico de hacer avanzar la acción, la cinta que cierra este especial dedicado al cineasta es, como apunta el titular de la entrada, un espectáculo absoluto capaz de desencajar la mandíbula en más de una ocasión al que se le ponga por delante y sigue siendo y aquí no hay discusión posible un insuperado ejemplo de lo mejor que ha sido capaz de mostrarnos el cine norteamericano en esa abusada tecnología que es el 3D.
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"Avatar", es otra más
"Avatar", el James Cameron de siempre
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Que opina? James Cameron: Aliens, el regreso, el infierno se llama LV-426 - 10/04/2013 0:54:33
" En términos técnicos quizás sea bastante rudimentaria con respecto a las películas de ahora; pero creo que desde el punto de vista narrativo es tan buena como podré llegar a ser.Unas notas musicales etéreas acompañadas de la marcialidad de unos lejanos tambores dan paso a las fugaces voces de un coro. Un título sobreimpreso en pantalla. Referencias sonoras al adagio del "Gayane" de Khachaturian seguidas de evocadores compases en los metales. Una nave que se mece al ritmo de la música flotando en la vastedad del espacio. Planos interiores que exploran los detalles de la cápsula a la deriva. No hace falta continuar. Lo que sigue es historia viva no sólo del género de ciencia-ficción, sino del séptimo arte. Con su segundo o tercer, según se mire filme, James Cameron se asienta cómodamente en el stardom norteamericano como uno de los mejores realizadores que surgen en los ochenta. Pero el camino hasta el estreno de "Aliens, el regreso" ("Aliens", 1986) no ha sido fácil.
El testigo de Scott
Con todo lo que en estos últimos 34 años se ha dicho respecto a "Alien, el 8º pasajero" ("Alien", Ridley Scott, 1979) no creo necesario hacer mucho hincapié en la suma importancia que la cinta de Scott tiene en el proceso de maduración que un sesgo de la ciencia-ficción cinematográfica sufrió a raiz de la magistral "2001, una odisea en el espacio" ("2001, a space odissey", Stanley Kubrick, 1969) durante buena parte de los setenta el otro quedaría marcado por cierta saga galáctica que todos conocemos, trascendiendo los modelos de la serie B.
Anclado en un realismo que queda patente de forma indiscutible a lo largo de su metraje, el modelo asentado por Scott, que será imitado hasta la saciedad, no es el que Cameron quiere usar para su segunda parte, un filme cuyos primeros pasos se dan durante la preproducción de "Terminator" ("The terminator", 1984), con un tratamiento previo escrito en cuatro días por el cineasta canadiense que será puesto en espera por la Fox ya que, por aquél entonces, todavía no ve viable una secuela de la mítica producción.
Convencidos tan sólo un año más tarde tanto por el éxito de "Terminator" como por las noventa páginas que ha logrado escribir en esos nueve meses de paralización del rodaje de su primera cinta en los que también puliría las imperfecciones del guión de ésta y escribiría el de "Rambo: acorralado parte II" ("Rambo: First Blood Part II", George Pan Cosmatos, 1985), la Fox termina dando luz verde a un rodaje que supondrá una auténtica prueba de fuego para el realizador, demostrando Cameron en su bisoñez que ya era uno de esos pocos directores capaces de crecerse ante las adversidades que terminaron rodeando todos y cada uno de los aspectos de esta producción de modesto presupuesto 18,5 millones de dólares con la que su director romperá moldes.
Las constantes de Cameron
Hablando sobre "Terminator" apunté que Cameron ha ido sustentando la totalidad de su filmografía en una serie de constantes que, con mayor o menor intensidad, calan el mensaje que en última instancia pretende transmitir el director y guionista. Y si en su ópera prima dichas constantes pasaban por contar con el protagonismo de una fémina de fuerte carácter y marcar el desarrollo del relato con una historia de gran repercusión en la trama, en "Aliens" Cameron suma a estas dos un motivo que en "Avatar" (id, 2009) alcanzará su máximo exponente: el mal derivado de las corporaciones.
Establecida la heroína de la acción en la cinta de Scott una Sigourney Weaver por la que Cameron tuvo que pelear contra la Fox para conseguir su participación en el filme y que ya quería entonces que su personaje muriera al final y variando la historia de amor hacia una de carácter materno-filial en la que ahondaremos más tarde, "Aliens" postula muy temprano en el metraje su posición con respecto a lo que las corporaciones son capaces de hacer con tal de conseguir un "maldito porcentaje".
Para ello, el realizador se apoya tanto en el personaje de Burke, que dibuja de tal manera que nos cae antipático nada más verlo algo a lo que no es ajeno el espléndido trabajo que realiza Paul Reiser, como en los más que obvios paralelismos que se establecen entre la intervención de los marines en la colonia atados a los designios de la Weyland-Yutani y la Guerra de Vietnam derivada de los intereses de las corporaciones norteamericanas en Asia, una comparación que además incide en cómo los sistemas coloniales han sido a través de la historia el vehículo idóneo para desarrollar dichos intereses.
Con otros detalles del desarrollo de la acción subrayando los paralelismos anteriores la prepotencia de los marines con sus grandes armas siendo aplastada por una fuerza de tecnología muy inferior es otra clarísima referencia a Vietnam , y el firme propósito de firmar una secuela digna enfocada "más al terror que al horror", James Cameron concreta en "Aliens" el que quizás sea el filme más redondo de su trayectoria, acercándose cuando así lo necesita a la imaginería de su predecesora los primeros planos que vemos en el interior de la SULACO; la reproducción en el tercer y eliminado rollo de la cinta de la atmósfera del filme de Scott pero estableciendo al mismo tiempo toda una nueva iconografía que, en muchos casos, se sitúa por delante de la "Alien".
La tensión…al límite
Ya en "Terminator", Cameron se tomaba su tiempo para elevar la tensión en el respetable hasta la escena en el "Tech Noir", momento en el que por fin se muestra de forma clara quién es quién y secuencia a partir de la cual el ritmo de la cinta se mueve en continuo crescendo. En dicho título, la ruptura que establecía un antes y un después en el devenir de la acción tenía lugar transcurrida una media hora de metraje, un tiempo que, considerando como cánon el montaje del director de "Aliens" único que muestra las intenciones reales del realizador para con el filme se ve multiplicado aquí por dos.
No es hasta la hora y doce minutos de proyección que todo lo que el cineasta ha ido construyendo con una presentación de personajes ejemplar que será siendo marca de la casa de aquí en adelante y un planteamiento como secuela que funciona a la perfección, explota ante la atónita mirada de un espectador que, tras haber clavado las uñas en los reposabrazos, es transportado ahora por un mayestático espectáculo de adrenalina desatada.
Encarnado en una hora y veinticinco minutos articulados a través de cinco secuencias que ponen de relieve la absoluta y temprana maestría de Cameron a la hora de plantear y ejecutar secuencias de acción, es también en el rescate de los marines por parte de Ripley donde el personaje adopta su dimensión completa, jugando el cineasta a transferir el poder de aquél que lo tiene por naturaleza, el militar, a aquella que debe ostentarlo por las iniciativas que toma y las decisiones que adopta, creando de esta forma el guión a la perfecta heroína.
Hasta ese momento, el realizador ha jugado a placer con el espectador, estableciendo las necesarias relaciones con la mitología creada por Scott en la primera entrega de la saga a este respecto resulta muy llamativa la conexión que se establece entre los atuendos casuales de Parker y Brett con los personalizados complementos de los uniformes militares que lucen los marines, ambos orientados a romper con los estándares futuristas de la ciencia-ficción y cimentando, mediante dos de las escenas que no llegaron a las salas de cine, las constantes de su cine que aquí aparecen.
La primera de dicha escenas, eliminada a instancias de la Fox que justificó su sustracción para optimizar el número de pases diarios que la cinta podía tener en las salas sirve para contextualizar la fuerza con la que Ripley adoptará el papel materno con Newt; mientras que la segunda, que Cameron quitaría por petición de Gale Ann Hurd productora del filme y esposa en aquellos momentos del director, nos acerca a las ambiciones corporativas y sirve, además, de precisa explicación acerca de la aparición de los xenomorfos en la colonia.
Con la importancia que ambas tienen de cara a establecer firmemente el contexto en el que se mueve el guión, resulta incomprensible la afirmación de la Fox de que su desaparición así como la de la secuencia de las armas dron del montaje definitivo respondía a la notoria incapacidad de Cameron para arrancar la acción cuando, precisamente, el interés del cineasta se mueve en términos de establacer dos partes bien diferenciadas que, en perfecto equilibrio de tensión/acción, ayuden a componer un todo magistral en el que cada céntimo de dólar es exprimido al máximo en la pantalla.
¡¡Aléjate de ella…puerca!!
Volvamos para finalizar a esa hora y veinte minutos que deberían ser la envidia de cualquier filme de acción de tres al cuarto de los que se estrenan hoy en día, semana sí, semana también y que pasa por esas cinco secuencias que, decía antes, articulan la segunda y soberbia mitad de "Aliens".
Al adrenalínico rescate en el APC puntualizado de forma inmejorable, como el resto de la cinta, por el temazo compuesto por James Horner que sólo tuvo dos semanas para escribir la totalidad de una música que después fue destrozada en la mesa de montaje le sigue, con cierto respiro intermedio, la secuencia del ataque de los facehuggers en el laboratorio, fotografiada con precisión por un novato Adrian Biddle que saca un partido envidiable de la ambientación que aportan los aspersores de agua y las luces rojas de emergencia.
Tras éstas, el envite final sin descanso que comienza con el ataque de las hordas de aliens al cuartel general con la frenética huida por los túneles de ventilación una secuencia capaz de poner en jaque a los nervios del más pintado; sigue en la crispante incursión de una Ripley armada hasta los dientes en el nido de la reina alien, todo un dechado de virtudes desde el punto de vista narrativo con el que Cameron logra atenazar al público en su butaca, y culmina en el enfrentamiento final entre las dos madres de la historia.
Con un montaje soberbio que Ray Lovejoy colaborador de Kubrick en "2001" y "El resplandor" ("The shining", 1980) entregó tras dos días encerrado en el estudio de edición, la lucha que Cameron pone en pie, y que comienza con una de las frases más míticas de la historia del cine, es la conclusión idónea a una película ejemplar: en una esquina, el exoesqueleto depurado de aquél que ya vierámos en su "Xenogénesis"; en la otra, el espectacular diseño de la reina; en el centro, un cineasta que no necesita nada más para revestir el enfrentamiento de un espectacular tono épico derivado de la significancia que la escena reviste tanto para Ripley, como para un público que en el mejor de los casos habrá invertido cuatro horas y media las dos de "Alien" y las dos y media del montaje definitivo de ésta de su vida para asistir al que sin lugar a dudas era el cierre perfecto de una saga que nunca hubo de continuar.
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Que opina usted? Luces Rojas, El prestigio - 14/03/2012 9:32:26
" La nueva película de Rodrigo Cortés es muy sintomática de una manera de entender el cine español que ya lleva en boga varios años en una frase maravillosamente ignorante que dice no parece española. Cual nuevo rico, el espectador asiste, deslumbrado, ante una reproducción de clichés de mejor gusto, al parecer esquemas y personajes y actores anglosajones, que no enervan al personal con esa hispanidad ignota que nunca se expresa como se piensa, pero sí que parece avergonzar en muchos casos a todo buen espectador (menos, claro, al que le gusta ese género inverosímil, el del cine nacional).En todo caso, Rodrigo Cortés ha cumplido su eficiente rol de servicio a las fuerzas del comercio. Tras un debut brillante, pero que pasó desapercibido, dirigió la celebrada "Buried" (id, 2010) en la que, además de ejercer feliz de narrador de una versión muy cómoda para todos de la guerra de Irak (esa en la que el pueblo masacrado permanece en segundo plano y el villano es el otro, siempre de acento reconocible, y lo más siniestro posible), demostrando una notable agilidad formal en la que sacaba partido a todo su talento.
La trama cuenta las peripecias de un equipo de parapsicólogos (Sigourney Weaver y Cillian Murphy) ocupado en desenmascarar a un poderosísimo prestidigitador (Robert DeNiro) en la que una estructura de thriller. Cortés carece de cualquier interés en la construcción de personajes, así que la trama la van conduciendo sus giros y, supongo, los esforzados espectadores hablarán del giro final y de como la película les mantuvo pegados a la butaca, que de eso se trata. La concepción del misterio, sin embargo, es bastante parca y la dialéctica propuesta es honestamente cobarde.
"Luces Rojas" es la cima de este discurso comercial/popular del no parece española, que encuentra, supongo, en directores como Cortés o Juan Antonio Bayona amplios valedores, sobretodo del público. Y bien está. Básicamente, es un thriller modelado después de Christopher Nolan, pensad en "El truco final" (The Prestige, 2006), aunque sus efectos de sonido y su montaje remitan claramente a sus dos últimas películas (con ese palpitar constante y machacón que no abandona al espectador, entre el estruendo y la estridencia).
Cortés, sin embargo, da pruebas de saber dirigir. La sutil construcción de la retransmisión televisiva, enfatizando y acotando mediante planos de detalle, o la magnífica escena de Leonardo Sbraraglia dejan claro que hay un director con un talento singular y con un estilo cada vez más depurado. Sin embargo, la vergonzosa imitación de Lynch, o la imitación, también de una pobreza notoria, de los leit-motivs temáticos de las cintas de Shyamalan dejan claro que la mayor ambición de esta película es que sus personajes respiren como los de otras películas, sin que intermedie apunte o precisión personal, causan un sonrojo aplastante: las escenas resultan forzadas, seguramente porque lo que en Shyamalan es personal, aquí es remite y plagio, de una debilidad constante.
El final dudo que entusiasme a cualquier cinéfilo que haya visto "La noche del demonio" (The night of the demon) de Jacques Tourneur, pero supongo que complacerá al adicto a un tipo de película roma y tosca modelada bajo clichés y con sensación de normalidad, pero desde luego no a cualquier amante del misterio, que observará atónito como Cortés se adapta fielmente a la ideología dominante (la del sofá, por supuesto) complaciendo al espectador respecto a sus sospechas paranormales y sin cuestionar ninguna de sus concepciones, acaso el mayor riesgo que toma es machacar un discurso procientífico para después anularlo de la manera más mema posible.
El problema, por supuesto, no sería una supuesta aceptación de lo paranormal, sino que Cortés es vulgar, tratando al espectador con la firme idea de que su inteligencia no es superior a la de un programa televisivo medio.: en ese sentido, la audiencia a la que apela "Luces Rojas" es perfectamente contemporánea y saldrá satisfecha. Podéis leer lo que han dicho mis compañeros Mikel Zorrilla o Juan Luis Caviaro, más positivos, por supuesto.
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Información: Estrenos de cine | 2 de febrero | ¡Luces, superhéroes, acción! - 02/03/2012 15:34:53
"Ante todo disculpad el retraso en la publicación de esta entrada, hubo un malentendido entre los editores. Es viernes, día de estrenos de cine. Como ya habréis visto, las carteleras españolas se han renovado hoy con un buen puñado de novedades, entre las que destacan los nuevos trabajos de Rodrigo Cortés, Steven Sodebergh o Alexander Sokurov, el debut como directora de Angelina Jolie y lo que parece ser una refrescante visión del mundo de los superhéroes. Pero hay más, claro, para todos los paladares, echad un vistazo:"Luces rojas"
Título internacional: "Red lights". Dirección y guion: Rodrigo Cortés. Países: España y USA. Año: 2012. Duración: 119 min. Género: Thriller sobrenatural. Interpretación: Cillian Murphy (Tom Buckley), Sigourney Weaver (Margaret Matheson), Robert De Niro (Simon Silver), Elizabeth Olsen (Sally Owen), Leonardo Sbaraglia, Toby Jones (Doctor Shackleton), Joely Richardson (Monica Handsen). Producción: Rodrigo Cortés y Adrián Guerra. Música: Víctor Reyes. Fotografía: Xavi Giménez. Dirección artística: Antón Laguna. Vestuario: Patricia Monné. Distribuidora: Warner Bros. Pictures International Spain. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.
Sinopsis: Dos investigadores de fraudes paranormales (la veterana doctora Margaret Matheson y su joven ayudante Tom Buckley) estudian los más diversos fenómenos metapsíquicos con la intención de demostrar su origen fraudulento. Simon Silver, legendario psíquico, tal vez el más célebre de todos los tiempos, reaparece después de treinta años de enigmática ausencia para convertirse en el mayor desafío mundial para la ciencia ortodoxa y los escépticos profesionales. Tom comienza a desarrollar una densa obsesión por Silver, cuyo magnetismo se refuerza de forma peligrosa con cada nueva manifestación de oscuros fenómenos inexplicables…
¿Qué podemos esperar? Un apasionante thriller que nos mantenga pegados a la pantalla, como lo hizo "Buried". Espero eso. Y no un desastre narrativo repleto de florituras visuales como "Concursante". En cualquier caso, es la novedad más importante de la semana.
Crítica en Blogdecine: "Luces rojas", ¿fraude o genialidad?
"Chronicle"
Dirección: Josh Trank. Países: Reino Unido y USA. Año: 2012. Duración: 84 min. Género: Ciencia-ficción, fantástico, drama. Interpretación: Dane DeHaan (Andrew), Michael B. Jordan (Steve), Alex Russell (Matt), Michael Kelly (Richard), Ashley Hinshaw (Casey), Anna Wood (Monica). Guion: Max Landis; basado en un argumento de Max Landis y Josh Trank. Producción: John Davis y Adam Schroeder. Fotografía: Matthew Jensen. Montaje: Elliot Greenberg. Diseño de producción: Stephen Altman. Vestuario: Dianna Cilliers. Distribuidora: Hispano Foxfilm. Estreno en Reino Unido: 1 Febrero 2012. Calificación por edades: No recomendada para menores de 16 años.
Sinopsis: Es la historia de tres adolescentes que, tras entrar en contacto con una misteriosa sustancia en el bosque, comienzan a desarrollar extraordinarios poderes. Los jóvenes trabajan de forma conjunta para perfeccionar sus nuevas habilidades, si bien todo se complica cuando sus problemas personales y familiares provocan disputas entre ellos.
¿Qué podemos esperar? Una de las mejores películas de superhéroes que se han hecho a día de hoy. Si no te van las tramas fantásticas, huye, hay mucha oferta alternativa. He leído comentarios muy positivos sobre la película y el tráiler me encantó; no me la pierdo.
"Indomable"
Título original: "Haywire". Dirección: Steven Soderbergh. Países: USA e Irlanda. Año: 2011. Duración: 93 min. Género: Acción, thriller. Interpretación: Gina Carano (Mallory Kane), Michael Fassbender (Paul), Ewan McGregor (Kenneth), Michael Douglas (Coblenz), Bill Paxton (Sr. Kane), Channing Tatum (Aaron), Antonio Banderas (Rodrigo), Michael Angarano (Scott), Mathieu Kassovitz (Studer). Guion: Lem Dobbs. Producción: Gregory Jacobs y Ryan Kavanaugh. Música: David Holmes. Fotografía: Steven Soderbergh. Montaje: Steven Soderbergh. Diseño de producción: Howard Cummings. Vestuario: Shoshana Rubin. Distribuidora: Aurum. Estreno en USA: 20 Enero 2012. Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.
Sinopsis: Mallory Kane es una joven soldado que trabaja en misiones encubiertas. Su jefe, Kenneth, se encarga de ofrecer sus servicios a distintas entidades globales para llevar a cabo trabajos que los gobiernos no pueden autorizar y de los que los jefes de estado preferirían no saber nada. A pesar de su aspecto y juventud, Mallory es la mejor en su campo y sus habilidades están muy solicitadas. Tras una misión para rescatar a un rehén en Barcelona, Kenneth despacha rápidamente a Mallory a otra misión en Dublín. Allí, se unirá a otro agente, el refinado y elegante Paul. Cuando la operación se va al traste y Mallory descubre que la han traicionado, tendrá que valerse de todas sus habilidades, trucos y aptitudes para escapar de una persecución internacional, regresar a los Estados Unidos, proteger a su familia y vengarse de todos los que la han traicionado.
¿Qué podemos esperar? Una intensa y entretenida ración de tiros, hostias y persecuciones. La firma Soderbergh y el reparto masculino es espectacular. Otra que hay que ver.
Crítica en Blogdecine: "Indomable", venganza con patadas voladoras
"Fausto"
Título original: "Faust". Dirección: Alexander Sokurov. País: Rusia. Año: 2011. Duración: 141 min. Género: Drama. Interpretación: Johannes Zeiler (Fausto), Anton Adasinski (prestamista), Isolda Dychauk (Margarita), Georg Friedrich (Wagner), Hanna Schygulla (esposa del prestamista), Antje Lewald (madre de Margarita), Florian Brückner (Valentín). Guion: Alexander Sokurov y Marina Koreneva; basado en el libro de Yuri Arabov; basado a su vez en la obra de Johann Wolfgang Goethe. Producción: Andrey Sigle. Música: Andrey Sigle. Fotografía: Bruno Delbonnel. Montaje: Jörg Hauschild. Diseño de producción: Yelena Zhukova. Vestuario: Lidiya Kryukova. Distribuidora: Golem. Estreno en Rusia: 9 Febrero 2012. Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años.
Sinopsis: No es una adaptación cinematográfica de la obra de Goethe en el sentido habitual de la palabra, sino una lectura de lo que queda entre líneas. ¿De qué color es un mundo que da a luz ideas tan colosales? ¿A qué huele? El universo de Fausto es sofocante: ideas que harán temblar el mundo nacen en el espacio reducido en el que se mueve. Es un pensador, un portavoz de ideas, un transmisor de palabras, un maquinador, un soñador. Un hombre anónimo empujado por instintos básicos: el hambre, la codicia, la lujuria. Una criatura infeliz y perseguida que plantea un reto al Fausto de Goethe. ¿Por qué contentarse con el momento si se puede ir más allá? Cada vez más allá, siempre hacia delante, sin darse cuenta de que el tiempo se ha detenido. Tú también desaparecerás.
¿Qué podemos esperar? Ganó el León de Oro en el festival de Venecia. Aronofsky dijo que es de las películas que te cambian la vida. Hay que verla.
"De cintura para arriba"
Título original: "Dalla vita in poi". Dirección y guion: Gianfrancesco Lazotti. País: Italia. Año: 2010. Duración: 85 min. Género: Comedia romántica. Interpretación: Cristiana Capotondi (Katia), Filippo Nigro (Danilo), Nicoletta Romanoff (Rosalba), Pino Insegno (Ciarn
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