lunes, 20 de mayo de 2013

Las mejores películas de parodias y Iron Man 3, la demolición del superhéroe

Información: Las mejores películas de parodias - 05/05/2013 5:26:16

" El prestigio de las películas de parodias tiende a brillar por su ausencia, algo comprensible si nos fijamos únicamente en títulos tan lamentables como "Virgen y culpable a los 41" ("The 41-Year-Old Virgin Who Knocked Up Sarah Marshall and Felt Superbad About It", Craig Moss, 2010) o "Date Movie" (id, Jason Friedberg y Aaron Seltzer, 2006). Sin embargo, a lo largo de la historia del cine ha habido no pocas parodias que han merecido la pena y que sería una pena que acabasen sepultadas por subproductos en los que la calidad brilla por su ausencia o el muy irregular aluvión de cintas de este estilo protagonizadas por el inefable Leslie Nielsen.
Títulos tan diferentes entre sí como "El baile de los vampiros" ("Dance of the Vampires", Roman Polanski, 1967), "Aterriza como puedas" ("Airplane!", Jim Abrahams, David Zucker y Jerry Zucker, 1980), "Héroes fuera de órbita" ("Galaxy Quest", Dean Parisot, 1999) o "Black Dynamite" (id, Scott Sanders, 2009) demuestran que es un subgénero en el que uno puede encontrar buenas comedias si sabe dónde buscar. Yo he querido aprovechar el reciente estreno de la endeble "Scary Movie 5" ("Scary MoVie", Malcolm D. Lee, 2013) para hablaros de las que considero que son las mejores películas de parodias de la historia.
"El jovencito Frankenstein"
Mel Brooks rodó multitud de parodias en sus años de apogeo artístico, pero ninguna de ellas se acerca al nivel conseguido con la estupenda "El jovencito Frankenstein" ("Young Frankenstein", 1974). EL propio Brooks escribió junto a Gene Wilder, también protagonista de la función, esta aproximación cómica a la famosa novela de Mary Shelley en la que tuvieron el buen gusto de no confiar todo a una sucesión de gags muy inspirados en su gran mayoría, eso sí, sino que también cuidan el desarrollo de la historia. Un personaje tan emblemático como el de Igor es la guinda del pastel de una de las mejores comedias de la historia. Brooks intentó repetir la fórmula muchos años después con "Drácula, un muerto muy contento y feliz" ("Dracula: Dead and Loving it", 1995), donde el mítico Leslie Nielsen sustituía a Wilder, pero el resultado final estuvo muy lejos de igualar a "El jovencito Frankenstein".
"Un cadáver a los postres"
Neil Simon creó varias obras de teatro que él mismo adaptó con éxito en su salto a la gran pantalla. "La extraña pareja" ("The Odd Couple", Gene Saks, 1968) quizá sea el título más recordado por los cinéfilos, con "Descalzos en el parque" ("Barefoot in the Park", Gene Saks, 1967) en una cercana segunda posición. Sin embargo, su parodia a los relatos detectives con whodunit incluido en "Un cadáver a los postres" ("Murder by Death", Robert Moore, 1976) es una comedia maravillosa y bastante sutil algo inhabitual en este tipo de cine que no recibe toda la atención que merece. Con un grandísimo reparto Peter Sellers, Alec Guinness, Peter Falk, Truman Capote y muchos más dando vida a personajes claramente inspirados en famosas figuras, tanto literarias como cinematográficas, de estas historias. Su algo alocado desenlace es lo único discutible de esta pequeña joya.
"Zombies Party"
La excesiva presencia de los zombies en la gran pantalla en los últimos años también ha dejado espacio para que haya varias parodias a su alrededor. He tenido muchas dudas a la hora de decantarme entre la poco conocida "Fido" (id, Andrew Currie, 2006) y "Zombies Party" ("Shaun of the Dead", 2004), pero la cinta de Edgar Wright se ha llevado el gato al agua. Sin echar mano de excesos innecesarios, "Zombies Party" prefiere la sencillez a la hora de homenajear a muchas otras películas, siendo el carisma del dúo formado por Simon Pegg y Nick Frost lo que acaba por convertirla quizá no en una comedia desternillante tampoco pretende serlo, pero sí en un gran entretenimiento con el que también puedes echarte unas cuantas risas durante su visionado.
Crítica en Blogdecine: Cine en el salón. "Zombies party (una noche…de muerte)", sobre vivos y demás entes sin pulso
"Tropic Thunder"
Ben Stiller ya se había hecho una parodia muy estimable del mundo de la moda con "Zoolander" (id, 2001), pero se superó a sí mismo con la estupenda "Tropic Thunder" (id, 2008), un acercamiento en clave de humor a las constantes del cine ambientado en la guerra de Vietnam no faltan los homenajes a títulos clave como "Platoon" (id, Oliver Stone, 1986) o la seminal "Apocalypse Now" (id, Francis Ford Coppola, 1979). Sin embargo, Stiller no se conformó con eso y simultaneó la comedia bélica con una desternillante crítica al modus operandi de Hollywood, desde el absurdo abuso de las secuelas hasta el ejecutivo pasado de vueltas interpretado por Tom Cruise. Y además con un Robert Downey Jr. en estado de gracia que protagoniza varios momentos impagables de una de las mejores comedias de los últimos años.
Críticas en Blogdecine:
"Tropic Thunder", Zoolander cogió su fusil
"Tropic Thunder", una película muy perra
"Agárralo como puedas 33 y 1/3: El insulto final
Habrá quien se lleve las manos a la cabeza al haber seleccionado esta película como la mejor comedia paródica en la que ha participado Leslie Nielsen, pero dejad que me explique. No niego que me reí más con "Aterriza como puedas" la primera vez que la vi, pero he revisionado ambas en multitud de ocasiones y es la última aventura cinematográfica del teniente Frank Drebin la que mejor los ha resistido. Ya mencioné lo brillante que sigue resultando toda la parte de la película ambientada durante la entrega de los Oscar al hablaros de las secuelas mejores que sus primeras entregas, pero es que antes de eso también es una comedia hilarante en la que la gran mayoría de sus gags y en "Agárralo como puedas 33 y 1/3: El insulto final" ("Naked Gun 33 1/3: The Final Insult", Peter Segal, 1994) sí se tiende a la sobreacumulación de los mismos son tronchantes.
"La vida de Brian" y "Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores"
Con los Monty Python me ha sido sencillamente imposible decantarme entre "La vida de Brian" ("Life of Brian", Terry Jones, 1979) y "Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores" ("Monty Python and the Holy Grail", Terry Gilliam y Terry Jones, 1975). En ambas hay un arsenal de gags que deja en ridículo a casi todos los humoristas de nuestro tiempo, aguantando a la perfección repetidos visionados. La innecesaria escena de los extraterrestres de la primera y el algo brusco desenlace de la segunda es lo único que juega en su contra, pero yo he aprendido a amarlas por igual y sigo partiéndome de risa con momentos como la lapidación de "La vida de Brian" o los caballeros que dicen Ni de "Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores". Imprescindibles por igual.
Crítica en Blogdecine: Críticas a la carta | "La vida de Brian" ("Monty Python"s Life of Brian")
¿Estáis de acuerdo con mi selección o echáis en falta algún título que, según vosotros, debería haber estado sí o sí en esta selección de las mejores comedias paródicas de la historia? Yo reconozco que tuve dudas sobre la conveniencia de incluir o no a "South Park: Más grande, más largo y sin cortes" ("South Park , Bigger, Longer & Uncut ", Trey Parker, 1999), así que finalmente decidí dejarla fuera de la lista. Ahora os toca a vosotros.
En Blogdecine | Películas para morirse de risa

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Robert Downey

Es Noticia, Iron Man 3, la demolición del superhéroe - 28/04/2013 2:30:16

" (Habrá spoilers, avisados quedáis) Tocando el final, en un clímax apabullante que queda completamente deslucido por el 3D y el paupérrimo uso que hace la cinta de dicha tecnología, Tony Stark da órdenes a J.A.R.V.I.S para que ejecute un protocolo que dará lugar a los fuegos artificiales más caros de la historia del cine, o casi. Irónicamente, este momento sirve de perfecto marco para la opinión que este redactor ha podido entresacar del vacuo y equivocado espéctaculo que es "Iron man 3" (id, Shane Black, 2013).
Una opinión que dista muchísimo de la efusividad por la que mi compañero Pablo se ha dejado llevar, y que tampoco acerca posturas hacia la moderada positividad con la que Mikel ha valorado la cinta, siendo servidor nota discordante cuando en realidad lo que habría deseado es que la gran expectación con la que acudía a ver la tercera entrega de las aventuras del vengador dorado hubiera encontrado traslación en la gran pantalla.
Desafortunadamente, no ha sido así, y "Iron man 3" arrastra demasiados problemas como para ser ignorados, sobre todo si tenemos en cuenta que este primer paso de la Fase 2 del Universo Marvel cinematográfico tenía por excelso e inmediato antecedente a "Los Vengadores" ("The Avengers", Joss Whedon, 2012), un filme que debería servir como modelo para todo lo que La Casa de las Ideas haga de aquí en adelante, aplicando la formulación de la cinta con las ligeras variaciones que se quiera.
De hacerse así en el caso que nos ocupa, tanto Shane Black como Drew Pearce hubieran aprendido la lección de cómo plantear el espectáculo, y "Iron man 3" no perdería más de veinte minutos en arrancar, languideciendo en su comienzo con demasiadas deudas hacia el posterior núcleo expositivo de la trama: con la clara intención de servir como reflejo de "Extremis", el arco argumental de la serie de cómics escrito por Warren Ellis y, si se me permite, la mejor historia que ha conocido el personaje en la página impresa el prólogo de "Iron man 3" hace lo que todo prólogo, introduce a los personajes que después serán eje de la historia.

Conoceremos pues aquí en 1999 a Maya Hansen, anodina Rebecca Hall, y a Aldrich Killian, el villano interpretado por Guy Pearce. Saltará entonces la acción al presente, dando comienzo el aburrimiento. Vemos al Mandarín encarnado por Ben Kingsley en unos videos que lo pintan como un terrorista a lo Bin Laden. Observamos como Mr. Killian intenta seducir a Pepper Potts para que se pase al lado oscuro de la ciencia. Seguimos a Happy Hogan un Jon Favreau muy poco convincente mosqueado por la presencia de un sospechoso personaje y a Tony haciendo de las suyas con sus cachivaches en el sótano de la mansión de Malibú. Asistimos a un pequeño apunte de acción, muy pequeño, en la escena del teatro Chino y, de nuevo, más diálogos y situaciones absurdas cuya única inclusión responde a tener que plantear la primera gran set piece del filme: el ataque a la morada de Tony.
Visualmente asombrosa, de montaje adrenalínico y precisa dirección brillante aquí la labor de un Black algo irregular en el resto del filme aunque tan endeble en sus cimentaciones argumentales como el resto del metraje, la secuencia, que permite el lucimiento del equipo de efectos visuales, sirve para que el libreto de el salto al segundo acto, un bloque intermedio en el que la producción da la cara y detenta el que será su mayor error, convertir a "Iron man 3" en la cinta menos Iron man de la saga.

Esto podría haber sido motivo de regocijo por el hecho de que las armaduras pasen a un segundo plano hasta la traca final unas armaduras, por cierto, que ostentan una cualidad "kleenex" algo incomprensible; pero la jugada que Black y Pearce pretenden plantear les explota en la cara, consiguiendo de un plumazo cargarse casi todo el carisma que habíamos visto en el personaje de Tony en las dos cintas anteriores. Sí, Robert Downey Jr. sigue poseyendo los mejores diálogos del filme. Y sí, le roba las escenas a aquél que se le ponga por delante. Pero eso no quita para que, en una valoración comparativa, el héroe que vemos aquí palidezca con respecto a lo que habíamos conocido hasta ahora.
Todo el tramo de la cinta que transcurre en Tenessee podría haber sido reestructurado o directamente recortado sin que el filme hubiera sufrido considerablemente, evitando así la introducción del personaje del chaval que ayuda a Tony una metáfora del niño que este fue una vez y con el debe reconectar, bla, bla, bla y ahorrándole al público un pequeño trance que, no obstante, es de un nivel sobresaliente si se le compara con lo que veremos a continuación.
En un giro de guión que, admitámoslo, muy pocos podrán deducir con antelación, el respetable se ve obligado a asistir impávido a la conversión de uno de los villanos del filme en un malo de barraca, un payaso que sirve como aquél que mejor ejemplifica lo mucho que los guionistas han tenido a bien complicarse la existencia: queriendo contentar a los fans de los cómics que clamaban por ver al Mandarín en la cinta, el tándem de escritores introduce al citado personaje con calzador cuando su eliminación de la acción y un volcado de la atención de la misma en la trama de "Extremis" habría dado muchos mejores resultados.
Prueba de esto es que cuando Shane y Pearce clavan sus miras en el tebeo, es cuando la cinta gana en interés. Pero claro, para cuando esto sucede, estamos ya metidos en el tramo final de la historia y, pasando por alto cierto episodio en el Air Force One que obviaré, el guión muestra ya todas sus cartas para dejar que sea la acción la que hable por si sola de cara al espectacular enfrentamiento entre las decenas de armaduras de Stark contra los muchos soldados sometidos a la mejora que es el virus extremis.
Mas ya es tarde. Llegados a este punto el disfrute de lo que se despliega ante nosotros ha quedado reducido a su mínima expresión y ni el supuesto giro dramático este sí se ve venir a la legua, ni el combate entre héroe y villano, ni la ensordecera espectacularidad que envuelve a todo el clímax, puntualizada por una espléndida partitura de Brian Tyler, consiguen levantar el ánimo de un espectador al que ya le da igual quien viva, quien muera, o quien resucite revestido de inmensos poderes.
Y el epílogo, resuelto de forma abrupta y marrullera con dos pequeñas secuencias y un par de frases que parecen escritas a vuela pluma, no hace sino reforzar(me) la impresión de que "Iron man 3" es un espectáculo de pirotecnia orquestado de forma irregular con poco contenido, escasos aciertos, muchos errores de base y severas carencias estructurales como para servir de sustento inicial a lo que Marvel prepara de aquí a la segunda entrega de "Los vengadores". Esperemos que, empezando por la apetecible "Thor: el mundo oscuro" ("Thor: the dark world", Alan Taylor, 2013), los siguientes pasos sean mucho más sastifactorios a nuestros ojos.

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Noticia, Critica de la pelicula Los Vengadores - 11/05/2012 19:00:00

"Parece que la idea de reunir a los superhéroes más famosos de Marvel en una sola película no ha sido precisamente mala. Al menos desde un punto de vista económico, pues esta Los Vengadores (por cierto, ¿de quién se vengan? En todo caso, luchan para salvar la Tierra, así que más bien deberían llamarse Los Salvadores; claro que ese título seguramente no es políticamente demasiado correcto…) ha saldado su debut en la taquilla norteamericana pulverizando records, logrando en el primer fin de semana más de 200 millones de dólares, prácticamente lo que ha costado hacerla.
Desde un punto de vista artístico la cosa no ha sido tan boyante, sin por ello querer decir que se trate de un fiasco. De hecho, podría decirse sin faltar a la verdad que este crisol de superhéroes sube claramente un peldaño sobre otros títulos más o menos recientes de Marvel; pongamos por ejemplo la serie de Los 4 Fantásticos. Pero tampoco llega, para que engañarse, a la excelencia de los dos grandes títulos del cine de superhéroes. Referir que son El caballero oscuro y Watchmen seguramente es innecesario, pero los citaremos por si hay algún despistado.
Joss Whedon, el encargado de poner en imágenes este blockbuster, tiene en su haber algunos créditos excelentes, como haber sido coguionista del primer capítulo de la saga de Toy Story y creador y director de varias series televisivas de culto, como Buffy, la cazavampiros, aunque también estuvo implicado en otros proyectos no precisamente brillantes (véanse Titán A.E. o Atlantis. El Imperio perdido).
Los Vengadores tiene como idea sugestiva el hecho de que funciona como secuela a todos los efectos de los últimos episodios de los diferentes superhéroes que la pueblan (iba a escribir superpueblan…); es decir, todos los protagonistas continúan sus historias donde las dejaron, desde Iron Man hasta El Capitán América, pasando por Hulk, Thor y La Viuda Negra. Así que hay una continuidad narrativa que se agradece para los que hemos visto las anteriores entregas individuales (bueno, menos la de Iron Man y La Viuda Negra, que era conjunta…), aunque quizá despiste algo a los que nos las conozcan. Dicho esto, lo cierto es que la historia de la que resulta una secuela más clara es Thor, que puso en pantalla al dios escandinavo homónimo y a su hermano Loki, el Villano de este filme, una deidad de aspecto petimetre y notable mala leche, pero también con sus puntos de humor más bien negro.
Es cierto que hay un tono de mayor complejidad en la trama, que no se sustenta sólo, al menos durante los dos primeros tercios, en las espléndidas escenas de acción, sino también en un juego de inteligencias (cfr. cuando Loki busca, con fortuna, dividir a los superhéroes y utilizar a Hulk en su propio beneficio) que se agradece: todo no va a ser mérito de los chicos de los efectos especiales y visuales.
Pero ciertamente lo que queda es un agradable entretenimiento, que es a lo que aspiraba, lícitamente, esta megaproducción, con el consiguiente resultado de reventar las taquillas de todo el mundo, sin tomar a los espectadores por tontos o subnormales, lo cual es un paso adelante, y con una historia de cierta coherencia, dentro de la inverosimilitud que se le presupone a estas tramas con superhéroes encorsetados en ajustadas mallas.
No deja de ser curioso cómo el cine norteamericano sigue insistiendo con fruición en la idea de la destrucción de sus iconos urbanos: aquí vuelven a hacer polvo Manhattan, como ya lo han hecho en tantas ocasiones anteriores (así a vuela pluma se pueden recordar títulos como Monstruoso, 2012 o Battleship); y que no se diga que es como consecuencia del trauma nacional por el 11-S, porque en Godzilla, que se rodó varios años antes de la fatídica fecha de la destrucción de las Torres Gemelas, ya se hacía cisco la ciudad más famosa del mundo. A lo mejor es una forma de exorcizar sus fantasmas…
Reparto apabullante; aparte de algunos pipiolos que sólo ponen sus cuerpos rotundos (Chris Evans, Chris Hemsworth), tenemos las curvas de escándalo de Scarlett Johansson, que es sexy y buena actriz, y un repertorio de intérpretes más que sólidos: Robert Downey Jr., cada vez mejor en el personaje de Iron Man, un cínico con corazón; Samuel L. Jackson, formidable en su papel de Furia; Stellan Skarsgard, pequeño rol que él resuelve con su habitual solvencia; Mark Ruffalo, que por fin hace reconciliar a un actor con el personaje de Hulk; y Gwyneth Paltrow, quien a este paso, en vez de por Shakespeare in love, va a pasar a la Historia del Cine por la Pepper Potts de la saga de Iron Man…
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