Es Noticia, Cómic en cine: Blade, de Stephen Norrington - 27/02/2014 3:00:09
" La última vez que hablamos de Marvel por estas líneas, las aspiraciones cinematográficas de La Casa de las Ideas estaban cuanto menos, hundidas: el sonado fracaso de "Howard…un nuevo héroe" ("Howard the Duck", Willard Huyck, 1986), y la ausencia de distribución de los filmes del Capitán América y el Castigador en territorio estadounidense unido a lo fallido de aquellos Cuatro Fantásticos producidos por Roger Corman ponían de manifiesto que de querer obtener éxitos en la gran pantalla, mucho tenía que cambiar en el seno de los estudios.Y así transcurriría cerca de un lustro en el que el movimiento más llamativo de la compañía de cara a trasladar sus personajes a celuloide fue el piloto de una pretendida serie de televisión centrada en el grupo mutante "Generación-X" que, pretendiendo aprovechar el tirón de éste en los cómics, resultó, como podéis imaginar, otro fracaso convertido con los años en una curiosidad ¿alguien ha dicho malsana? que aquellos con ganas de flagelarse pueden ver aquí.
Con una situación en principio tan adversa a los intereses de la empresa, resulta cuanto menos curioso que el personaje que finalmente supuso la piedra de toque sobre la que apoyar la fundación definitiva del Universo Marvel Cinematográfico fuera uno de esos que podríamos denominar "menor", un secundario de diversas cabeceras que, aún contando a sus espaldas con una trayectoria editorial de dos décadas, no había conseguido serie propia hasta mediados de los noventa.
El semi-vampiro que mataba chupasangres
Nacido de la imaginación de Marv Wolfman, uno de los guionistas fundamentales a la hora de entender el cómic de superhéroes estadounidense, y el talento gráfico del legendario Gene Colan, la primera aparición de Blade se produjo en 1973 en las páginas de la mítica "Tomb of Dracula", introduciendo en su número 10 a un cazador de vampiros afroamericano que se enfrentaba al chupasangres por excelencia gracias a sus habilidades físicas y a la única ventaja que le otorgaba el hecho de ser inmune a la mordedura de las criaturas de la noche.
Yendo de aquí para allá, desapareciendo por prolongados períodos de tiempo, y granjeándose poco a poco las simpatías del los lectores, Blade no contará con cabecera propia, como decía más arriba, hasta 1994, año en el que se edite "Blade: Vampire Hunter", una serie de diez números en la que comenzaban a explorarse más posibilidades acerca del personaje pero que aún no recurriría a las capacidades sobrehumanas del mismo, ya que éstas se introducirían en las páginas de los cómics a resultas del éxito del filme.
Pero la suerte editorial nunca ha estado del lado de Blade, y su recorrido en la página impresa no ha pasado de diversas miniseries e intentos frustrados por la parquedad de las ventas de conseguir poner en pie un par de series regulares. De ahí que, cuando Marvel anunció que su siguiente apuesta para la gran pantalla iba a ser una traslación de las aventuras del cazavampiros, muchos fuimos los que arqueamos las cejas sorprendidos por el movimiento de los estudios.
Marvel comienza su recuperación
Pero la decisión de que "Blade" (id, Stephen Norrignton, 1998) fuera la apuesta que determinaría de una vez por todas el futuro de Marvel en el séptimo arte no era fruto de la casualidad, sino más bien de una serie de circunstancias que hacían prácticamente inviable adaptar cualquiera de los pesos pesados de la editorial, llámense éstos Spider-man, franquicia mutante el primero envuelto en constantes litigios judiciales, la segunda hundida tras el fracaso del citado piloto de "Generación-X", Capitán América, Cuatro Fantásticos, Daredevil o Hulk.
Con la situación tan adversa en la que se encontraban las armas más contundentes de cara a garantizar un buen taquillaje, y decidido como estaba a que Marvel recuperara el tiempo perdido, Avi Arad buceó en el panteón de personajes de la editorial hasta dar con ese vampiro que, dado el buen funcionamiento que en aquella década habían tenido tanto la adaptación del "Drácula" de Bram Stoker por parte de Francis Ford Coppola como la de "Entrevista con el vampiro" de mano de Neil Jordan, podía suponer, al menos sobre el papel, un éxito más o menos garantizado.
Pero esta idea de llevar al personaje a la gran pantalla no era novedosa, y desde los 70, diversas fueron las tentativas que, a través de los años, apuntaron a actores como Richard Roundtree, Denzel Washington o Lawrence Fishburne éstos dos últimos firmes candidatos a protagonizar la cinta que hoy nos ocupa para encarnar al cazador de vampiros, concretándose finalmente el equipo creativo que sacaría adelante la producción en tres nombres fundamentales: New Line, Stephen Norrignton y Wesley Snipes, probablemente la personalidad que más determinaría el devenir del filme.
"Blade", una película de Wesley Snipes
Protagonista, productor y coreógrafo de la película, Snipes es tanto lo mejor como lo peor de "Blade", compartiendo el segundo de tales honores con el guión del infame David Goyer, un "tipo" al que jamás deberían haber dejado acercarse a todo aquello que oliera a adaptación de cómic con la salvedad, claro está, de cierta trilogía con hombre murciélago de por medio y que aquí, aunque aún no llegue a las cotas que demostrará más tarde, ya apunta maneras con un libreto "cogido con pinzas".
Tomando elementos de aquí y allá de la mitología tebeística del personaje, introduciendo a un personaje el protagonizado por Kris Kristofersson que había aparecido en la serie de animación de "Spider-man", alterando a otros como Deacon Frost, el vampiro interpretado por Stephen Dorff y cambiando por completo a Blade para convertirlo en un medio vampiro con la práctica totalidad de las habilidades de éstos pero sólo una de sus flaquezas, la sed de sangre, Goyer presentaba a un protagonista plenamente adaptado a los tiempos de la producción.
Y así, enfundado en su traje de cuero ese tejido que después "Matrix" (id, Larry y Andy Wachowski, 1999) pondrían tan de moda en el cine de ciencia-ficción y que tanto determinaría el aspecto de los mutantes en la gran pantalla, y con las hieráticas maneras de Snipes, que se moverá en escenas de lucha todo lo bien que queráis, pero como actor es una escultura de bronce; "Blade" cuenta con el buen hacer de Norrington y una acción que no da descanso para estar del lado positivo, al menos en lo que un servidor respecta en el amplio mundillo de las adaptaciones de cómic.
A su favor, al margen de ritmo y de unas secuencias de acción que jalonan el argumento en los momentos precisos en los que éste las necesita, el protagonismo de Deacon Frost, un vampiro que está de vuelta de todo y cuya chulería autoconsciente y no exenta de ironía hace que Dorff aventaje en carisma al resto de sus compañeros de reparto, algo poco complicado si consideramos que, al margen de Snipes y de Kristofersson, el otro miembro relevante del mismo es el sufrido florero al que encarna N"Bushe Wright, un personaje que, de no ser por su relevancia en el devenir de ciertos acontecimientos, habría sobrado por completo.
En su contra, como ya he comentado, el que el guión de Goyer no sea más que una mera excusa para justificar las secuencias "molonas" en las que Snipes luce palmito y habilidades físicas, desaprovechando el escritor la oportunidad que se brinda a sí mismo de haber incidido más en aquello que se apunta pero no se termina de desarrollar, esa otra sociedad que es la vampírica que controla el destino de la humanidad y que podría haber dado mucho más de sí en manos más habilidosas que las de aquél que perpetrará la tercera entrega de la trilogía que arranca con este filme.
No obstante, lo entretenido en términos generales del filme supondrá el apoyo suficiente para que "Blade" "triunfe" en taquilla con sus 131 millones de recaudación a nivel mundial, 70 de los cuales se recogieron en suelo estadounidense, cubriendo de sobra los 45 millones de inversión y dando pie a Marvel y a New Line para dar luz verde a una secuela que, de la mano de Guillermo del Toro, llegaría cuatro años más tarde. Yo hablaré de ella en unos meses, para los impacientes, aquí van las líneas que le dedicó mi compañero Pablo.
De nuevo, si queréis saber mucho más sobre esta y el resto de las cintas que han llegado a formar parte del Universo Cinematográfico de Marvel, haceos con este espléndido libro. No os arrepentiréis.
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La noticia Cómic en cine: Blade, de Stephen Norrington fue publicada originalmente en Blogdecine por Sergio Benítez.
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Es Noticia, Los mejores gangsters de la historia del cine - 12/02/2013 8:23:33
" Aprovechando el reciente estreno de "Gangster Squad (Brigada de élite)" ("Gangster Squad", Ruben Fleischer, 2013), vamos a repasar en Blogdecine lo más destacado del cine de gangsters (o gánsteres).Mi compañero Alberto Abuín se ocupará de rescatar los títulos más sobresalientes de este subgénero pero empiezo yo con una selección de los mejores gangsters del séptimo arte. Para evitar malentendidos, que no la discusión, quiero aclarar que a la hora de realizar esta selección, aparte de mantener mi personal criterio cada uno tendrá su propia lista y tratar de no limitar la lista a personajes de películas norteamericanas pese a que el gánster tradicional está asociado a esa cinematografía (con la Ley Seca como telón de fondo), he tenido en cuenta lo que entiende la RAE por "gánster".
Dice que es "miembro de una banda organizada de malhechores que actúa en las grandes ciudades". La "mafia" la define como "cualquier organización clandestina de criminales". Así que a efectos prácticos, un gánster y un mafioso vienen a ser la misma cosa, alguien que pertenece a un grupo organizado para cometer delitos o crímenes con procedencia siciliana en el caso de la mafia más popular. Y que actúan de manera violenta, habría que añadir, para diferenciarlos de los ladrones de guante blanco. Asimismo, quedarían excluidos pistoleros solitarios, detectives y otras habituales máscaras del cine negro y sucedáneos. Sin más, os dejo mi lista de los mejores gangsters, en orden cronológico:
Rico
"Hampa dorada" ("Little Caesar", Mervyn LeRoy, 1931) fue una de las primeras películas sobre gangsters y la que lanzó a la fama a Edward G. Robinson, quien borda el personaje de Enrico Cesare Bandello, "Rico" la primera vez que se llevaba al cine de forma disimulada al mítico Al Capone. Con perfecto acento italiano (aunque nació en Rumanía), Robinson da vida a un inmigrante italiano que reinterpreta el sueño americano a su manera, ascendiendo de manera violenta e imparable hasta construir su propio imperio. La escena final es antológica. Un rol que ha sido imitado en incontables ocasiones.
Tony Camonte
Con permiso de Rico, posiblemente el gánster más representativo de la década de los 30. Lo encarnó Paul Muni en "Scarface, el terror del hampa" ("Scarface", Howard Hawks, Richard Rosson, 1932), la primera versión de la novela de Armitage Trail. Sigue una evolución muy similar al personaje de Robinson pero Tony es más salvaje y caricaturesco, más divertido de ver. Además, tiene a su lado a George Raft, cuya carrera despegaría a partir de interpretar al pistolero que juega con la moneda, otro papel muy repetido en la gran pantalla.
Pépé le Moko
La primera adaptación de la novela de Henri La Barthe nos dejó uno de los mejores jefes criminales de la historia del cine. Jean Gabin encarna al encantador protagonista de "Pépé le Moko" (Julien Duvivier, 1937), un gánster parisino refugiado en Argelia, pero también acorralado por la policía, que aprovechará el mínimo descuido para meterlo entre rejas. La tensión y el deseo de libertad le llevarán a descuidar su rutina cuando conoce a una mujer de la que se enamora completa y fatalmente…
Tommy Udo
Richard Widmark debutó en el cine con "El beso de la muerte" ("Kiss of Death", Henry Hathaway, 1947), interpretando a uno de los mejores villanos del séptimo arte, papel premiado con una nominación al Oscar la única en toda su carrera. Udo es un auténtico psicópata de risa fácil que no tiene reparo alguno a la hora de matar inolvidable la escena en la que tira por las escaleras a cierto personaje y que se aprovecha de las torpezas del sistema legal para volver a la calle y tratar de vengarse del hombre que lo delató. Un pistolero temible.
Cody Jarrett
Imposible no incluir a James Cagney en esta selección, es uno de los rostros más característicos del cine criminal y del subgénero de gangsters en particular si bien encarnó igualmente a implacables agentes de la ley. Podría haber destacado su Tom Powers o su Rocky Sullivan pero me decanto por su papel en "Al rojo vivo" ("White Heat", Raoul Walsh, 1949) porque encarna al clásico gánster despiadado pero con una complejidad psicológica que no existía en los anteriores, más sencillos y simbólicos. Los lazos afectivos de Jarrett con su madre extraordinaria la escena en la prisión, cuando se entera de la noticia y el infiltrado le dotan de un carácter único (imitado hasta la saciedad).
Vito Corleone
El símbolo del cine sobre el crimen organizado. El personaje más recordado de la trilogía de "El padrino" ("The Godfather", Francis Ford Coppola, 1972-1990), a pesar de que Al Pacino interpreta al auténtico protagonista. Marlon Brando en el primer film y Robert de Niro en el segundo encarnan las dos etapas de un hombre ambicioso y complejo, un brillante negociador, violento y carismático, un líder que valora la lealtad y la familia por encima de todo. Un papel creado por Mario Puzo y plasmado genialmente en la gran pantalla por Coppola, Brando y De Niro; es el único que de momento ha proporcionado el Oscar a dos actores diferentes.
Tony Montana
El remake de "Scarface" escrito por Oliver Stone y dirigido por Brian de Palma, estrenado en España bajo el título "El precio del poder" ("Scarface", 1983), nos dejó una de las más memorables interpretaciones de Al Pacino, totalmente desatado en la piel del inmigrante cubano Tony Montana. Frases como "Todo lo que tengo en este mundo son mis pelotas y mi palabra, y no las rompo por nadie" y escenas como la del tiroteo final han convertido a Tony en uno de los mayores iconos del cine de gánsteres.
Noodles
De Niro podría protagonizar una lista aparte sobre gangsters. El que fuera el actor fetiche de Martin Scorsese ahora sustituido por Leonardo DiCaprio compuso varios personajes memorables en dramas criminales desde la década de los 70 a los 90, pero creo que los más relevantes son la versión joven de Corleone y David Aaronson, alias "Noodles". En la monumental "Érase una vez en América" ("Once Upon a Time in America", Sergio Leone, 1984) tenemos todo el proceso de crecimiento, madurez y declive de un hombre que creció en la calle. El amor, la amistad, el crimen y las circunstancias aportan matices a un complejo personaje que De Niro interpreta con naturalidad y convicción, que comunica más con miradas y gestos que con palabras.
Mark Lee
Chow Yun-Fat fue la gran estrella del cine de acción criminal "made in Hong Kong" gracias a su colaboración con John Woo. Todo comenzó con su personaje para "A Better Tomorrow" ("Ying hung boon sik", 1986), un habilidoso, divertido y trágico pistolero que en sus buenos tiempos se encendía el cigarro tras prender fuego a un billete. El estilo del personaje, el ingenio del mejor Woo y el carisma del actor crearon un icono del género.
Tommy DeVito
Heredero en cierta manera de personajes encarnados por Cagney y Robinson, Joe Pesci compensa su escasa estatura con un explosivo carácter al interpretar personajes relacionados con el crimen organizado. Ganó el Oscar por el papel de Tommy de Vito en "Uno de los nuestros" ("Goodfellas", Martin Scorsese, 1990), su rol más conocido por escenas como la del "¿crees que soy gracioso?", pero ya en "Érase una vez en América" había demostrado que se le daban muy bien estos roles de hombres amenazantes a punto de estallar.
Michael Sullivan
Hay quien solo ve en Tom Hanks al graciosete y empalagoso actor de "La terminal" ("The Terminal", Steven Spielberg, 2004) o "Larry Crowne" (T. Hanks, 2011) pero lo cierto es que es un intérprete de gran talento y versatilidad. Lo ha demostrado en numerosas películas, una de ellas es "Camino a la perdición" ("Road to Perdition", Sam Mendes, 2002), donde encarna a un implacable gánster que tras ser traicionado inicia un sangriento ajuste de cuentas para salvar lo único que merece la pena en su vida: su hijo. Ojo a la última escena que comparten Hanks y Paul Newman.
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