lunes, 26 de mayo de 2014

Una vida en tres días, prisioneros y Una vida en tres días, el primer tropiezo de Jason Reitman

Noticia, Una vida en tres días, prisioneros - 17/03/2014 2:00:50

" Mirar el reloj de forma constante e inquieta. Ese es, probablemente, el mejor termómetro que servidor tiene para determinar, previa entrada en disquisiciones puramente cinematográficas, si la película que estoy visionando en el cine "me está gustando o no". Unido a cierto movimiento de incomodidad en la butaca, el buscar la información de cuánto le queda de metraje a un título u otro es claro indicio de que, una vez arranque a analizarlo en estas líneas de tinta virtual, poco es lo que voy a poder sacar de positivo de la producción en cuestión.
A todas luces, el que transcurrida ni media hora de proyección ya hubiera buscado la fugaz información de las manecillas tenía que haber supuesto que las apreciaciones acerca de "Una vida en tres días" ("Labor Day", Jason Reitman, 2013) partieran, como poco, con una nada desdeñable desventaja considerando que, en tan corto espacio de tiempo, ya había fruncido el ceño en un par de ocasiones como muestra clara de desaprobación ante sendos momentos de una notable endeblez.
Un mal arranque…

Y es que el filme de Reitman comienza cojeando cuando, transcurridos cinco minutos de metraje, el cineasta nos introduce la premisa de partida que servirá como punto de inicio para el grueso de la trama. Desconociendo si en la novela en la que se basa el guión del director este fundamental hito queda conjugado en los mismos términos, sorprende sobremanera lo ridículo e inverosímil del tratamiento que aquí se le da al momento en el que el personaje de Josh Brolin irrumpe en las vidas de Adele y Henry.
Secuencia del todo implausible por mucho que la personalidad de Adele una espléndida Kate Winslet haya sido definida en unos modos que podrían servir de justificación algo laxa de la misma, lo que sigue a continuación no resulta mucho más creíble, y como espectadores hay que poner mucho de nuestra parte para soportar la insustancialidad por la que la cinta campa a sus anchas durante algo más de media hora de metraje, no consiguiendo Reitman que logremos empatizar con unos personajes que, ante todo, podrían calificarse como asépticos.
A ello ayudan enormemente unos diálogos mal definidos y por completo desnaturalizados que sirven para desdibujar tanto a la pareja protagonista como al adolescente cuya voz en off va hilvanando unos acontecimientos que, paradójicamente y trascendido ese tramo inicial de proyección comienzan a trabajar en términos muy opuestos a lo que hasta entonces habíamos podido ver, atrayendo cada vez más la atención del respetable hasta el punto de comenzar a virar las inciertas impresiones iniciales que la cinta iba instilando en el espectador.
…para una película que termina cautivando

Dos son los responsables directos de que ello ocurra y de que, a la postre, "Una vida en tres días" deje atrás sus más que titubeantes comienzos y consiga posicionarse como un drama bastante digno de resonancias clásicas. El primero de ellos es, sin duda alguna, el trabajo de Reitman en la dirección, un trabajo que podría analizarse bajo muy diferentes ópticas pero que, en lo que a mi respecta, resulta por momentos arrebatador gracias a la pasión por el detalle que destilan incontables momentos del metraje, con la escena de la confección de la tarta de melocotón como mejor ejemplo de ello.
Enhebrada con claras concomitancias hacia aquella que servía a Jerry Zucker como momento más reconocible de "Ghost" (id, 1990), y de gran repercusión con miras hacia el epílogo de la cinta, el mimo con el que Reitman trata dicha escena dimana una pulsión erótica evidente que para nada se ve disminuida por la presencia del personaje interpretado por Gattling Griffith, quizás el eslabón menos fuerte en el otro responsable de mejorar la percepción acerca del filme: la labor de sus intérpretes en general y de su pareja protagonista en particular.
Con la corrección de Griffith o Clark Gregg, o lo anecdótico de la presencia de James Van Der Beek lo de Tobey Maguire no sabría muy bien como calificarlo está claro que el peso de conseguir cautivar al espectador recae en última instancia en Winslet y Brolin y ambos, conscientes de ello, dan muestras inequívocas de ser maestros alquimistas a la hora de destilar la química precisa que, entre fragilidad y determinación, trasluce de sus interpretaciones, pudiendo aplicarse ambas cualidades de forma indistinta en un momento u otro tanto al personaje de Adele como al de Frank.
La conjunción entre dirección y pareja protagonista es pues, como decía, lo que evita que "Una vida en tres días" sea un exasperante drama más, alzándose por encima de la media gracias a sus dos valores más sólidos por mucho que el guión no pase de lo anecdótico. Es más que probable que la cinta termine perdida en el olvido o, como afirma mi compañero Mikel, sea considerada como un tropiezo en la trayectoria de Jason Reitman aunque, en lo que a servidor concierne, tanto uno como otro no harían justicia a un filme más que digno.
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La noticia Una vida en tres días, prisioneros fue publicada originalmente en Blogdecine por Sergio Benítez.

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Es Noticia, Una vida en tres días, el primer tropiezo de Jason Reitman - 14/03/2014 12:20:25

" Hay palabras que suenan tan mal que hay que explicar muy bien su utilización para que el resto entiendan que no estás utilizándolas con un fin meramente despectivo. El caso que ahora nos interesa es el de la palabra limitado, ya que parece que cuando la aplicamos a un actor o director es que queremos decir que es incapaz de estar a la altura haga lo que haga cuando puede ser perfectamente que tenga talento, pero sólo para hacer cosas concretas y que haya querido hacer algo más allá de sus límitaciones.
La breve reflexión del párrafo anterior se debe a que "Una vida en tres días" ("Labor Day", 2013) es la película en la que Jason Reitman deja totalmente claro que es un guionista limitado y que nunca debería haber intentado crear un guión de corte tan clásico como éste. De hecho, a punto está de destruir por completo el interés que pudiera tener su quinto largometraje tras las cámaras, de lejos el menos interesante de todos ellos.
"Una vida en tres días", insustancial e inverosímil

Son muchos los títulos que utilizan la relación entre un criminal y un menor de edad con padre ausente ya sea por un divorcio o porque simplemente ha fallecido antes de tiempo como el epicentro dramático del relato, pero más inusuales ahora mismo he de confesar que no se me ocurre ninguna son aquellas que quieren ir más allá y mezclan eso con la imposible relación amorosa entre una mujer la madre del chaval en cuestión y un asesino fugado de la justicia. Una trama con tantas posibilidades como peliaguda es y con la que Reitman fracasa con estrépito.
No tengo ninguna respecto a que Reitman haya optado por dar un giro a su rol como director apostando por una puesta en escena que intenta conectar con el casa vez más en desuso estilo del cine clásico muy lograda fotografía de Eric Steelberg, pero sí sobre que no sepa manejarlo narrativamente, cometiendo torpezas como el inadecuado uso de los flashbacks o siendo incapaz de solucionar a través de ello los múltiples errores que comete en su labor como guionista. Lógico que este año no consiguiera una tercera nominación al Oscar de mejor director.
Hasta la fecha, Reitman había rodado cuatro películas, siendo dos de ellas historias completamente originales escritas para la ocasión por Diablo Cody y las otras dos adaptaciones literarias escritas por él mismo. He de reconocer que nunca he sido uno de sus mayores fans, pero considero que los cuatro títulos tienen suficientes virtudes para destacar por sí mismas, aunque sí que se notan claras diferencias en función de quién escribió el guión. Nada realmente importante, pero sí un indicio de las dificultades que podría tener para crear algo enteramente original por sí solo.

Reconozco que no estoy familiarizado con la novela de Joyce Maynard, así que no sé hasta qué punto los problemas del guión son una herencia del original literario, pero sospecho que las raíces emocionales de la relación entre los personajes de Kate Winslet y Josh Brolin están mucho mejor desarrolladas. Además, Reitman se muestra incapaz de ofrecernos nada nuevo, algo perfectamente perdonable si fuese capaz de dar una mayor intensidad a un relato que en todo momento transmite una molesta sensación de apatía e incapacidad para aprovechar el material que tiene a su disposición.
Sin embargo, el gran problema es que Reitman jamás consigue inyectar credibilidad alguna a lo que nos está contando, despachando con excesiva rapidez la posibilidad de utilizar a Brolin como la nueva figura paterna del niño de la casa en beneficio de una historia de amor tan insulsa e insustancial que aniquila casi cualquier posibilidad de empatía con lo que está sucediendo. La pésima utilización del chaval como cabo suelto que podría dar pie a infinidad de problemas sólo sirve para añadir escenas que pretenden ser trascendentales las cicatrices emocionales entre él y su padre, el descubrimiento del primer amor, etc., pero rara vez van más allá de lo anodino.
Defectos y virtudes del reparto

Los personajes menores de edad son uno de los mayores quebraderos de cabeza para cualquier director de casting, ya que lo más habitual es acertar a lo grande o pifiarla de mala manera. En "Una vida en tres días" han querido limitar las posibilidades de error y han confiado en intérpretes jóvenes, pero con cierta experiencia en el mundo del cine. Una decisión lógica y comprensible, pero cuyo resultado artístico roza lo desastroso, en especial en el caso de un Gattlin Griffith incapaz de transmitir el torrente de emociones por las que atraviesa su personaje por culpa de una interpretación que no podría ser más monocorde.
Tobey Maguire también dista mucho de ser una gran elección para ejercer la función de narrador, ya que es cierto que su característica voz algo que en España y otros países se perderá por completo por culpa del doblaje resulta inconfundible y aporta unos matices muy específicos a la voz en off, pero ésta nunca llega a añadir relieve alguno a la historia, tanto por su poco afortunada utilización como por el inevitable tono marcadamente neutro. Además, parece que su inclusión se debe únicamente para justificar lo que sucede durante sus, eso sí, muy efectivos últimos minutos.
La cosa cambia si nos fijamos en las excelentes actuaciones de Kate Winslet y Josh Brolin, los grandes responsables de que "Una vida en tres días" no sea simplemente una pérdida de tiempo. Y es curioso, porque son dos intérpretes con estilos claramente diferenciados, pero que aquí encajan a la perfección, ya que la sensible fragilidad de ella y la ruda humanidad de él van amoldándose progresivamente, más por los matices que ambos dan a sus personajes mejor él que ella, aunque ahí también tiene culpa el empeño de Reitman en dejar que Winslet se luzca que porque su relación esté bien desarrollada por parte de Reitman, quien prefiere que ésta evolucione de forma demasiado brusca.
En definitiva, "Una vida en tres días" es una película que solamente merece algo la pena por sus dos protagonistas es una lástima ver cómo un buen actor como Josh Brolin sigue sin encontrar su sitio en Hollywood, pero espero que eso cambie gracias a la esperadísima "Sin City: Una dama por la que matar" ("Sin City: A Dame to Kill for", Robert Rodriguez y Frank Miller, 2014), porque por lo demás es un ejemplo perfecto para demostrar que lo que funciona sobre el papel puede no hacerlo en pantalla. Con todo, no llega a ser el desastre que sí es otro de los estrenos de esta semana.
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La noticia Una vida en tres días, el primer tropiezo de Jason Reitman fue publicada originalmente en Blogdecine por Mikel Zorrilla. Fuente Artículo

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