sábado, 12 de julio de 2014

Los taquillazos del cine español y Lo mejor, lo peor y las anécdotas de la 65ª edición

Es Noticia, Los taquillazos del cine español - 21/04/2014 4:17:14

" El casi rídiculo éxito de "Ocho apellidos vascos" de Emilio Martínez Lázaro ya lleva recaudados más de 30 millones de euros con casi 6 millones de espectadores, lo que la convierte en la película en español más taquillera de la historia y la cuarta más taquillera en España, nos ha hecho reflexionar sobre los realizadores en nuestro país que saben muy bien lo que quiere el público, haciendo que más de uno de los que dicen "yo no veo cine español" se atreva a hacerlo.
Comedias de choques culturales, dramas de catástrofes naturales, cintas de terror o comedias gamberras sobre la caspa de España son las películas que en los últimos 13 años han arrastrado al público a las salas, convirtiéndose en las películas españolas más taquilleras de la historia. A la lista en la que Juan Antonio Bayona, Alejandro Aménabar y Santiago Segura eran los reyes con dos, tres y dos títulos en el top 10 respectivamente, se cuela ahora en segundo puesto Emilio Martínez Lázaro, con su comedia sobre "las vascongadas y los andaluces".
Pero, ¿cumplen estás cintas con todas las expectativas? ¿Son realmente las películas españolas más taquilleras las mejores? Analizamos el fenómeno de las cuatro películas españolas más taquilleras de la historia y los porqués de su gran éxito.
La sensible espectacularidad de "Lo Imposible"

"Lo Imposible" ("The Impossible", 2012) recaudó la friolera de más de 42 millones de euros. La ambiciosísima última película de Juan Antonio Bayona sobre esa familia de vacaciones en Tailandia y arrasada por el tsunami. ¿Quién dijo que al público no le gusta sufrir? Acudieron en manadas al cine para ver la cinta protagonizada por Ewan McGregor y Naomi Watts que consiguió una nominación al Oscar por su trabajo.
Su espectacularidad, ritmo frenético, maestría narrativa y la sensibilidad con la que Bayona nos contaba esta desgarradora historia sobre lo imposible emocionó, provocó y mareó al público. literalmente, en los dos pases en el Festival de San Sebastián se tuvo que parar la proyección para esperar ambulancias y se comentaron más casos tras su estreno.
Los tópicos de "8 apellidos vascos"

Aunque se esperaba una buena taquilla, nadie esperaba que "8 apellidos vascos", la nueva película de Emilio Martínez Lázaro batiera récords de taquilla. Lleva poco más de un mes en la cartelera española y ya ha recadudado 33 millones de euros y vista por casi 6 millones de espectadores. Cifras que la colocan en la cuarta posición de películas más taquilleras en nuestro país.
La cinta está construida a partir de un tópico detrás de otro, pero lo cierto es que el chiste fácil y el topicazo del choque cultural entre andaluces y vascos funciona a la hora de contarnos la típica historia de amor de polos opuestos. También ayuda la química entre sus dos protagonistas, Clara Lago y Dani Rovira y la comicidad adorable de este último. Comedia simple, fácil y plana para tiempos de crisis.
El secreto de "Los Otros"

"Los Otros" fue la tercera pelícua de Alejandro Amenábar que se estrenó en 2001. Se trataba de su películas más ambiciosa, que contó con el apoyo de Harvey Weinstein y la protagonizó Nicole Kidman. La película llegó a recaudar más de 27 millones de euros y es que la historia de esa madre que espera la llegada de su esposo tras la II Guerra Mundial en un viejo caserón y la llegada de dos nuevos sirvientes y la presencia de fantasmas conquistaron al público español.
Su éxito residía en su fantástica ambientación, la presencia de una estrella internacional como Nicole Kidman cuando todavía tenía expresividad en la cara, un guión que mantenía el suspense en cada plano y una sorpresa final que era sorpresa pero no original porque ya habíamos visto algo similar en una película de 1999 cuyo nombre no diré para no spoilear. Suspense del bueno, pero que Amenábar decidió dejar de lado en su siguiente película, "Mar Adentro" (2004).
Perdidos en "El Orfanato"

Guillermo del Toro fue el gran padrino de la ópera prima del joven Juan Antonio Bayona. Se llamó "El Orfanato", la protagonizó Belén Rueda y volvió a dejar claro de que al público español le va el cine de terror y es que llegó a recaudar más de 25 millones de euros. La película nos cuenta la historia de una familia que se instala en un antiguo orfanato para convertirlo en una residencia de niños discapacitados y la desaparición del niño de la familia, harán que la madre enloquezca hasta puntos insospechados.
Perfectamente narrada y ambientada, con una forma de mantener el suspense impropios de un director novel y una buena dosis de sustos fueron los ingredientes que consiguieron que el público español acudiera en masa a ver la primera película de Bayona. Eso sí, aunque sea una película de terror de manual con su consabida sorpresa final y muchos nos esperábamos todos y cada uno de los sustos, dejó claro que a los españoles nos gusta pasar miedo.
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La noticia Los taquillazos del cine español fue publicada originalmente en Blogdecine por LuciaRos.
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Información: Cannes 2012 | Lo mejor, lo peor y las anécdotas de la 65ª edición - 02/06/2012 9:01:05

" Con el anuncio del palmarés, el pasado domingo, quedó clausurado el Festival de Cannes 2012, pero la experiencia todavía corre por mis venas. Fueron diez días de cine, emoción, estrés, sorpresas y decepciones. Intensas jornadas en las que uno es transportado a otra realidad, una en la que todo gira en torno a la visita de actores famosos, dioses del pueblo, a la obligación de ver y hablar sobre determinadas películas, donde se duerme poco, el café es tu mayor aliado y la conexión a Internet puede ser tu mayor pesadilla, con la prensa ocupada en la contradictoria labor de promocionar y minusvalorar el certamen, mientras el cine queda en segundo plano. Cuesta entrar en ese mundo, y cuesta salir, volver a la normalidad. En este artículo os cuento cómo fue el día a día en el festival de Cannes y repaso las mejores y las peores películas que pude ver allí.
La vida en el Palacio
La 65ª edición del festival arrancó la mañana del 16 de mayo con la presentación de "Moonrise Kingdom". El día antes había acudido ya a recoger mi acreditación (y mi bolso oficial súper-moderno, ojo a la imagen), me encontraba sumamente ilusionado por los prometedores títulos de competición y en mi mente perfeccionaba el plan para proporcionar a los lectores de Blogdecine la mejor cobertura posible del certamen más prestigioso del planeta. Era mi segunda vez en Cannes y creía que lo tenía todo bajo control (uno es así de confiado, no consideré imprevistos como que mi portátil se bloqueara durante tres días). El corazón del evento es el Palais des Festivals, un edificio de cinco plantas situado en la avenida de la Croisette. Es ese complejo decorado con el cartel de Marilyn Monroe que aparece en las fotos. Allí ocurre casi todo, se celebran los photocalls, las ruedas de prensa y los pases de las películas más relevantes (todas las de la sección oficial y "Un certain regard"). Se convierte en tu hogar, al final, donde pasas la mayor parte de la jornada. De hecho, la gente aprovecha para dormir allí, incluso en el suelo. Donde, por cierto, teníamos que escribir ante la falta de asientos.
Hay en el Palais una sala con ordenadores, otra con servicio WiFi (que tardó varios días en funcionar, para desesperación de muchos como yo) y al menos tres sitios donde te sirven café (sin leche) y agua gratis. En la zona destinada al mercado del cine ("Marché du film") hay una pequeña cafetería donde se puede comer, y claro, no es barato. Casi ningún sitio en Cannes lo es, y ese en concreto es de los que cobra 6 euros por un sándwich; cuando tienes prisa hay que pasar por el aro. Fuera, en los alrededores, hay restaurantes y puestos callejeros que han duplicado o triplicado los precios de la carta, y un McDonald"s que por supuesto está siempre a reventar. Imaginad mi alegría cuando logré una invitación para un almuerzo organizado por el alcalde. Aunque no deja de ser un pueblo con playa, el festival ha convertido Cannes en un importante destino turístico y no escasean las tiendas. Ni los yates. En cuanto empieza a atardecer, las calles se llenan de gente trajeada y aspirantes a supermodelos. No solo por las numerosas fiestas, se exige etiqueta en las sesiones del Teatro Lumiére, donde está la alfombra roja por la que se pasean las celebridades.
La Lumiére es la sala más espaciosa, con más de mil butacas. La Debussy es similar y luego hay otros tres cines en el Palais mucho más pequeños, de 300-400 asientos, donde normalmente programan segundos o terceros pases de películas relevantes. A diferencia de otros festivales, en Cannes no se venden entradas al público, pero según parece, había más de cuatro mil acreditados , así que imaginad los problemas. No hay butacas para todos. Hay tensión en pases importantes. En algunas caras puedes leer "si te tengo que matar para entrar, lo haré, y después escupiré sobre tu cadáver". No era fácil conseguir una silla en las salas de trabajo y en las ruedas de prensa prácticamente no puedes entrar si no eres de un medio muy importante. Ya os comenté que hay varios tipos de acreditaciones. La mía era azul, podría decirse que la "clase media". Encima están los privilegiados, los que tienen prioridad para entrar, y abajo los que deben esperar al menos una hora para ver si quedan butacas libres. Yo siempre llegaba en torno a 45 minutos antes de cada pase y solo una vez me quedé fuera, debiendo hacer cola para la siguiente sesión. Se pierde mucho tiempo esperando.
Otra cuestión es el visionado, que a veces no tiene lugar en las mejores circunstancias. Hay zonas en los cines Lumiére y Debussy donde no se ve toda la pantalla, pero el mayor problema son los subtítulos (en inglés y francés, a menos que la película esté habladas en uno de esos idiomas), si no tienes un buen ángulo de visión, no los puedes leer. Igualmente pasa lo típico de ir al cine, uno está sentado junto a gente que por la razón que sea, hacen ruido y desconcentran. Sí, en los festivales también suenan móviles en mitad de una proyección. Varias veces. Sumad a eso largos bostezos, constantes estornudos, murmullos, ronquidos, algunos que se levantan y pasan torpemente delante de ti… El resultado es que a veces no te enteras de los diálogos, sobre todo en escenas donde los actores susurran. Resulta molesto, y esa sensación también te saca del film. Lo peor es que conforme avanza el festival se va acumulando el cansancio y cada vez hay más ruido. Salía de algunos pases preguntándome qué narices iban a decir todos los que habían abandonado la sala antes de tiempo, los que se habían quedado dormidos y los que miraban el móvil a cada momento. Normal que luego se simplifique tanto.
Las películas
Tuve la impresión de que los directores estaban más apasionados por su estilo que por sus personajes.
(Nanni Moretti)
Vi 24 largometrajes durante el festival. 21 de la sección de competición (eran 22 en total, me faltó "Paradies: Liebe") y 3 de "Un certain regard". Habría visto muchos más, si te informas sobre el programa de cada día no te quieres perder nada, pero se corre el riesgo de quedar fuera en pases importantes y sobre todo creo que hay que evitar el agotamiento, prestar verdadera atención al cine y no simplemente acomodarse y dejar que pasen imágenes por las retinas, incapaz de procesar lo que se está viendo. Es normal oír a gente que ya no recuerda lo que ha visto por la mañana, que se aburre por puro cansancio o que ronca a tu lado pero luego asegura haber visto una obra maestra. No exagero. Realmente depende de cada uno, por supuesto, pero mi consejo es descansar y concentrarse en ver dos o tres películas al día. Y disfrutarlas, que muchas de ellas tardarán meses en llegar a los cines, si es que lo hacen…
A continuación os dejo las mejores películas que vi en Cannes:
"Moonrise Kingdom", de Wes Anderson. Divertidísima aventura con sabor a cuento juvenil. Una delicia.
"Amour", de Michael Haneke. Merecedora de la Palma de Oro, fue la película más redonda. Cruda y emocionante, con formidables interpretaciones.
"Jagten", de Thomas Vinterberg. Un ejemplar thriller psicológico. Mads Mikkelsen logró con justicia el premio al mejor actor.
"Like Someone in Love", de Abbas Kiarostami. Un relato aparentemente sencillo que cautiva por la naturalidad de los personajes y la puesta en escena. Mágica.
"Killing Them Softly", de Andrew Dominik. Una furiosa respuesta a los frutos del capitalismo desbordado. Poderosa y amarga.
"Holy Motors", de Leos Carax. Un cóctel de sueños, miedos, emociones, reflexiones, risas y desahogos. Tan descompensada como brillante.
"Cosmopolis", de David Cronenberg. Exigente y arriesgado trabajo que analiza al ser humano del siglo XXI. Cuesta saborearla en el momento pero deja huella, se queda en la cabeza y mejora en el recuerdo.
De las demás que vi, recomiendo que os quedéis con los siguientes títulos:
"De rouille et d"os", de Jacques Audiard. Elegante realización y dos actores en estado de gracia. No llega a explotar, pero emociona.
"Reality", de Matteo Garrone. Valiente e irregular tragicomedia que pone en evidencia el absurdo ideal de las "celebrities". Muy apropiada para Cannes. Consiguió el gran premio del jurado (presidido por Moretti).
"Mud", de Jeff Nichols. Si "Cosmopolis" se expande tras su visionado, a esta le ocurre lo contrario. Aun así, un film honesto y cargado de emoción, con un estupendo reparto.
"In the Fog", de Sergei Loznitsa. Tiene la atmósfera de un relato post-apocalíptico y la profundidad del mejor cine europeo. Le sobran minutos.
"Elefante blanco", de Pablo Trapero. Para disfrutar de la puesta en escena. Un guion poco inspirado lastra un film con grandes momentos y un impecable Ricardo Darín. Merecía estar en la sección oficial.
Y las siguientes fueron las que menos me entusiasmaron, si bien me alegro de haber visto casi todas:
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