sábado, 18 de mayo de 2013

Jesús Franco (1930-2013) y A sangre fría de Richard Brooks

Es Noticia, Jesús Franco (1930-2013) - 02/04/2013 7:26:49

" Jesús Franco Manera nació en Madrid, el doce de mayo de 1930. Era más conocido como Jess Franco o Jess Frank. Falleció en Málaga, el dos de abril de 2013, es decir, hoy mismo. Fue, principalmente, director de cine. También, en menor medida, guionista y músico. Su vida, uno está tentado con las descripciones, fue también una gran película o una magnífica biografía que están todavía por rodarse y escribirse.
Franco tocaba jazz en algunos garitos, de aquí y de allí, sea Madrid o sea París. Escribió novelas baratas bajo el seudónimo de David Kuhnne. Luego compuso para las películas, fundamentalmente las españolas, en estado de precariedad debido al franquismo restrictivo bajo el que empezaban a emerger talentos singulares. Luego, en los años cincuenta, fue ayudante de dirección de gentes como Juan Antonio Bardem, nada menos. Luego logró adentrarse en el cine con su primera película "Tenemos 18 años" (id, 1959) y empezó una carrera que abarca la cifra tremenda de 199 películas.
En los años sesenta, trabajó con Orson Welles en varias de sus películas, entre ellas su versión del Quijote de Cervantes cuyo montaje (de calamitosa recepción crítica) supervisó para el estado en la famosa Expo de Sevilla del 92. Desde entonces, y cada vez con menos distribución en España, Jesús Franco rodó películas sin parar, de todo tipo, abundando en aquellas que eran experimentales, cada vez más alejadas de la estructura y más cercanas al jazz, forma liberadora que nunca dejó de abrazar toda su vida.
Se sumergía en las convenciones del horror, la ciencia ficción, el erotismo, el relato criminal y el relato detectivesco, pero rara vez las seguía a rajatabla o con fines laudatorios. Su amplio desinterés por hacer un cine convencional, genérico, le convirtió en una figura de culto cuyo reconocimiento llegó tardíamente y siempre de circuitos de cinefilia más heterodoxa y de programas más insólitos.
Cuando Quentin Tarantino usa uno de sus temas en la banda sonora de "Jackie Brown" (id, 1997) se pudo comprobar un pequeño resurgir en el espectador por su cine, pero nunca gozó de un estatus fílmico estable. Lo cual es, si somos honestos, del todo razonable. No resulta extraño que hayan sido gentes como Tarantino o Edgar Wright, cineastas cuya educación cinematográfica es libertaria y punk, los que hayan recordado hoy a Franco. Ellos, ajenos al prejuicio desde el academicismo, han concebido el cine como maquinaria de placer.
Porque el lugar de Franco debía ser incómodo. Decía hoy en twitter Claudio Rancio que "con Franco nunca se sabe donde acaba la libertad y comienza la negligencia. Tampoco importa demasiado". Y es absolutamente cierto. Es muy difícil obviar que el trabajo de Franco ha sido siempre con la incomodidad y desde la periferia. ¿Quién puede reivindicar el delirio europeo lleno de hermosas imágenes, vampiras y banda sonora psicodélica de "Vampyros Lesbos" (id, 1971) sin comprender el singular arrebato de Soledad Miranda o del cine más allá de una concepción estética o narrativa dominante? Pocos, indudablemente. Álex Mendíbil ha intentado hacerlo en el Franconomicon, acercamiento radical y absolutamente nuevo as u obra, hecho desde el conocimiento y la defensa sin tapujos o disculpas, pero tampoco desde el antiintelectualismo. Seguramente desde nuestro idioma y nuestro país, donde Franco tuvo siempre un lugar menos relevante que en otros sitios donde el cine más bizarro y extraño ha encontrado ya estudiosos y otros amparos, este será el punto de partida para entender su obra o sus constantes.
Aunque le salieron discípulos, como Pedro Temboury, eran ya distintos. La raigambre de placer que dejó Franco muere con él.: su idea del cine era tan apegada a la belleza y a la irregularidad, tan absolutamente insólita que hoy no solamente muere un hombre sino que se cierra una manera muy especial y rompedora de hacer cine. No me parece sorprendente que Jean-Luc Godard fuera su director favorito de la historia del cine. Reconoció en su contemporáneo, tan distinto en propósitos y en trayectos, otra alma que buscaba la libertad en la escritura en imágenes.
Algunos títulos de Franco, para mi imprescindibles.: "Gritos en la noche" (id, 1962), "Lucky, el Intrépido" (1967), "Eugénie" (id, 1974) y "El sádico de Notre-Dame" (L"eventreur de Notre-Dame1 1979). Renuncian todas a ser lo que pretenden en principio y alcanzan grados diversos y extraños de placer, belleza y diversión. Porque Franco era el cine y también sus actores: Christopher Lee, Lina Romay, Howard Vernon, Antonio Mayans….y sobre todos ellos, la hechizante y genial Soledad Miranda. ¿Y para qué hacía ese cine, siempre en los límites (del videoensayo, de la serie Z, de la serie B, del género de explotación)?
Para vivir, para seguir viviendo, para rodar, para no rodar de menos, para montar y para desmontar, para alimentarse y para alimentar, para crear imágenes inolvidables y horas perdidas. No era solamente una cuestión de lenguaje o magisterio, era una obra que no puede entenderse sin comprender como esa vida se hizo toda de la magnitud de lo alcanzado película tras película, sin descanso.
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Información: Añorando estrenos: A sangre fría de Richard Brooks - 02/03/2013 10:05:33

" Los años 60 fueron el período de más cambios en el cine a nivel mundial, reflejo evidentemente de los cambios de una sociedad, en este caso, la estadounidense, que empezaba a ver cómo sus hijos se marchaban a una guerra que no ganarían. El arte comenzaba a ser más libre, y el cine daba muestras de ese cambio con la incursión de la Nouvelle Vague en Francia, en Inglaterra el Free cinema haría verdaderos estragos, y al otro lado del charco, darían entrada a una serie de realizadores salidos de la televisión, que cambiarían por completo la forma de hacer cine, y formarían una especie de prolegómeno de los directores que invadirían el cine en la siguiente década: Scorsese, Coppola, Spielberg, etc. Me refiero a directores como Arthur Penn, Sidney Lumet, John Frankenheimer, o el que hoy nos ocupa con una de sus mejores obras, "A sangre fría" ("In Cold Blood", 1967), Richard Brooks.
Brooks realizó la adaptación de la novela homónima de Truman Capote tan sólo un año después de su publicación. La misma, toda una revolución en narrativa literaria, recogía a modo de documento periodístico, el horrible asesinato de una familia en Kansas en 1959, sin motivo aparente. El trabajo de investigación que Capote realizó con dicho caso puede verse en parte reflejado en las películas "Truman Capote" ("Capote", Bennett Miller, 2005) film por el que Philip Seymour Hoffman se llevó un Oscar, y la superior a esta pero menos conocida, "Historia de un crimen" ("Infamous", Douglas McGrath, 2006). Nada que ver con el impresionante trabajo llevado a cabo por Brooks en "A sangre fría", que supone uno de los alegatos más contundentes jamás filmados contra la pena de muerte.
(From here to the end, Spoilers)Brooks, que venía de filmar joyas como "La gata sobre el tejado de zinc" ("Cat on a Hot Tin Roof", 1958) o "Los profesionales" ("The Professionals", 1966), captó a la perfección el espíritu de la novela, logrando ese milagro rara veces conseguido en una adaptación: que nos olvidemos por completo del material original, y que las virtudes de este alcancen una nueva dimensión en la obra fílmica no está de más repetir, aunque me sienta tonto por señalar tal obviedad, el indiscutible hecho de que una obra literaria y una cinematográfica jamás deben compararse. Así Brooks nos introduce de lleno en la historia de una forma poco usual: conocer de cerca a los dos asesinos antes de que estos cometan el horrible crimen. El asesinato será mostrado al final del film, de esta forma no estamos condicionados por el suceso y no levantamos juicios apresurados sobre los dos personajes centrales.
Dos personajes interpretados de forma prodigiosa como el resto del reparto, donde también nos encontramos con un John Forsythe, antes de sus exitosos años en televisión por Robert Blake y Scott Wilson, actores totalmente desconocidos, elegidos con el propósito de no desviar la atención del espectador, aunque llama poderosamente la atención el enorme parecido de los actores con los personajes que interpretan: Perry y Dick. El verismo que ambos actores alcanzan, bajo la implacable batuta de Brooks, es de los que se quedan grabados, al igual que el tono realista que el director imprime en su puesta en escena, con sabias decisiones como el utilizar blanco y negro en una época en la que los colorines empezaban a invadir muchos films hijos de su época. Conrad L. Hall fue nominado por su trabajo perdiendo ante Burnett Guffey por su labor en "Boonie & Clyde" (Arthur Penn, 1967). Sin desmerecer el trabajo de Guffey en el excelente film de Penn, el premio debió llevárselo Hall sin ninguna duda.
Ese inolvidable blanco y negro navega entre el documental y la atmósfera terrorífica que Brooks va aplicando poco a poco al relato, adentrando al espectador en el horror cotidiano, mostrando muy de cerca a todos los personajes, y marcando cierta distancia emocional con los mismos. Mención especial merece también el montaje, obra de Peter Zinner futuro montador de dos laureadas obras de Coppola, que va uniendo todas las líneas argumentales hasta un tramo final totalmente desesperanzador. Es encomiable cómo se unen a Perry y Dick con la familia asesinada mucho antes de que se encuentren esa conversación telefónica que une a tres personajes, o cómo Brooks entrelaza el horrible crimen con el ahorcamiento de los dos asesinos no dejando lugar a dudas: es tan frío y horroroso el crimen cometido por los dos muchachos como su asesinato a sangre fría bajo la indiferente mirada de testigos. Tim Robbins plagiaría sin descaro dicho método en el tramo final de "Pena de muerte" ("Dead Man Walking", 1995).
A pesar de que "A sangre fría" podría haber sido hija de su tiempo ¿qué película no lo es? con elementos como el de esa banda sonora de Quincy Jones, el tema es atemporal. El estudio del ser humano bajo el prisma de dos asesinos, que nunca son mostrados como tal salvo en el tramo final. Dos seres perdidos, a los que amas y odias al mismo tiempo, con sus cosas buenas y malas, y el sin sentido de sus existencias y sus actos. "Quiero disculparme, pero ¿ante quién?" es la demoledora frase que Perry suelta antes de subir a la horca, y que define muy bien su forma de pensar, en una escena que entra por derecho propio en los anales de la historia del cine. El sonido de un corazón que cada vez late más lento, el cuerpo suspendido en el aire, el fundido a negro, y el letrero "a sangre fría". Una obra maestra.
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Que opina usted? Lawrence de Arabia celebra su 50 aniversario - 16/12/2012 16:32:31

" Esta semana también tenemos otro aniversario que celebrar y es que hoy se cumplen 50 años del estreno de la película "Lawrence de Arabia" ("Lawrence of Arabia", David Lean, 1962) en su premiere en Estados Unidos. Una cinta de producción colosal ,en la línea de las de Cecil B. DeMille,, de más de tres horas de duración, localizaciones internacionales, entre las que se incluyó Sevilla para rodar varios exteriores como representación de ciudades como El Cairo, Jerusalem o Damasco. Monumentales equipos de extras que, sin la ayuda de los medios digitales de hoy en día, soportaron el agotador rodaje en el desierto.
El film narra la historia del militar británico T. R. Lawrence ,intepretado por Peter O"Toole , al mando de las milicias árabes contra el imperio otomano durante la Primera Guerra Mundial. Con un guión escrito por Robert Bolt y Michael Wilson, a partir de textos del propio Lawrence, muchos han sido los que han puesto en duda su fidelidad a los hechos reales. Como en todas las obras y especialmente aquéllas dedicadas en última instancia al entretenimiento, el grado de idealización es elevado. Al retratar figuras heroicas se tiende a glorificar al personaje al margen del mérito real de sus gestas. Un grande como John Ford ya nos lo dejó claro en películas como "Fort Apache" (id, John Ford, 1948) o "El hombre que mató a Liberty Valance" ("The man who shot Liberty Valance", John Ford, 1962) y con su célebre frase When the legend becomes fact, print the legend; es decir, al escoger entre contar la verdad o la leyenda, siempre es más atractiva la leyenda.
La película obtuvo hasta siete Oscars, con un éxito arrollador de público y crítica, entre los que destacan el de mejor película, mejor director y mejor banda sonora. De este modo el trío formado por el productor Sam Spiegel, el director David Lean y el compositor Maurice Jarre; resultó uno de los más exitosos de todos los tiempos. Lean y Jarre volverían a colaborar en la mítica "Doctor Zhivago" (id, David Lean, 1965) y en "Pasaje a la India" ("A passage to India", David Lean, 1984). Especialmente recordada es su inconmensurable banda sonora, uno de los trabajos sinfónicos más impresionantes del cine, lleno de matices étnicos como el uso de la cítara.
Un reparto completamente masculino, de los que quitan la respiración, con Peter O"Toole, Omar Sharif, Anthony Quinn, Claude Rains, Alec Guinness, Anthony Quayle o José Ferrer. En particular destacar a éste último como uno de los más grandes actores de la historia del cine. No en vano, O"Toole asegura que aprendió más sobre actuación viendo a José Ferrer que en cualquier academia de interpretación. Además de este film, sus actuaciones en "Cyrano de Bergerac" (id, Michael Gordon, 1950) o en "El motín del Caine" ("The Caine mutiny", Edward Dmytryk, 1954) son verdaderas obras maestras.
Un film épico de referencia, que marcó un antes y un después, no sólo en el cine sino en la vida de muchos cineastas, entre los que se encuentran Martin Scorsese, George Lucas o Steven Spielberg. Éstos dos últimos, con una singular inquietud por el género épico y de aventuras, citan a "Lawrence de Arabia" como la película de mayor impacto e influencia en su decisión de dedicar sus vidas al séptimo arte. En términos de producción, escenografía, fotografía, música, dirección, guión e interpretación; esta cinta resulta clave para todo aquél que se disponga a narrar un suceso heroico. Su influencia llega hasta nuestros días, pues para la película "Prometheus" (id, Ridley Scott, 2012), Michael Fassbender se inspiró en el personaje interpretado por Peter O"Toole ,tanto en el look como en la voz, para componer su representación del robot David.
Debo reconocer que a pesar de todas sus virtudes es un film que siempre se me ha resistido, en especial por su duración. Sin embargo, son indudables su calidad, su vigencia y su trascendencia. Así que, lo más oportuno, será volver a ver este clásico y dejarse maravillar por la magia de David Lean. Sigan mi ejemplo.
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Que opina usted? El piano de "Casablanca" se subastará en N.York por 1,2 millones de dólares - 27/11/2012 10:10:16

" El piano en el que Sam toca la canción "As Time Goes By" mientras Humphrey Bogart e Ingrid Bergman entrechocan sus copas de champán en "Casablanca" se subastará el próximo 14 de diciembre en Nueva York, donde podría alcanzar un precio de hasta 1,2 millones de dólares.
El que probablemente sea el piano más célebre de la historia del cine será puesto a la venta en el año en el que se cumple el septuagésimo aniversario del estreno de este oscarizado clásico del celuloide, por la casa de subastas Sothebys, según informaron hoy en un comunicado.
Este instrumento verdoso de 58 teclas con las que Sam, interpretado por el actor Dooley Wilson, da vida a la inolvidable canción "As Time Goes By" se trata, según Sothebys, del "accesorio clave" en la escena "intensamente romántica" en la que los protagonistas de la cinta, Rick (Bogart) e Ilsa (Bergman), brindan en el café parisino "La Belle Aurore".
En esta escena de flashback, la primera de toda la película que filmó su director, Michael Curtiz, los amantes y el músico brindan con champán mientras en el exterior los altavoces anuncian la inminente llegada del ejército alemán a la capital francesa.
El piano que pone la banda sonora a ese memorable momento vuelve a salir a la venta tras haberse subastado ya en 1988 por 154.000 dólares, que fue el precio más alto pagado hasta entonces por un artículo de atrezo cinematográfico.
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Información: Críticas a la carta | Manhattan Sur de Michael Cimino - 09/10/2012 13:05:04

" Antes de empezar a hablar de "Manhattan Sur" ("Year of the Dragon, Michael Cimino, 1985) una advertencia sobre la edición de la misma en DVD en nuestro país: sencillamente lamentable. En cambio, la que podéis adquirir al otro lado del charco es simple y llanamente impecable, respetando el formato y adaptada a televisores 16:9 es realmente increíble que aún haya ediciones en DVD que no vengan adaptados para ese formato y con una muy buena calidad de imagen, no el estropicio de la edición española.
Michael Cimino es uno de los realizadores más interesantes del cine estadounidense, surgido a principios de los 70, cuando Clint Eastwood le dio la oportunidad para dirigir "Un botín de 500.000 dólares" ("Thunderbolt & Lightfoot", 1974), para cuatro años más tarde tocar la cima con el éxito obtenido a raíz de "El cazador" ("The Deer Hunter", 1978), ganadora de varios Oscars que supusieron toda una garantía para que Cimino se enfrentase al proyecto por el que siempre será recordado para bien o para mal. "La puerta del cielo" ("Heaven"s Gate", 1980) fue el mayor fracaso económico de la historia del cine, llevando a la bancarrota a la United Artist y condenando a su director al olvido durante cinco años. Hasta que un día Dino de Laurentiis productor extraño donde los hubiera, ya que lo mismo financiaba una superproducción como un film de lo más cutre contactó con Cimino para ofrecerle dirigir la adaptación de una novela policíaca de Robert Daley.
(Spoilers) Daley había trabajado con Sidney Lumet en la estimulante "El príncipe de la ciudad" ("Prince of the City", 1981) y volvería a trabajar con él en la menos acertada "La noche cae sobre Manhattan" ("Night Falls on Manhattan", 1996), relatos duros y amargos que abarcan a su manera el tema de la corrupción policial como contexto de historias más personales y específicas. En "Manhattan Sur" tenemos triadas chinas, policías corruptos, asesinos a sueldo, jefes pasotas, y un policía, Stanley White nombre heredado de uno de los verdaderos policías que trabajaron como consultores en la filmación de la película cansado de que todo esté controlado por la mafia y que la policía mire hacia otro lado en el barrio de Chinatown.
Para dicho personaje Cimino tuvo la espectacular idea de contratar a un actor que por aquel entonces se encontraba en la ascensión de su carrera y que hoy no necesita presentación de ningún tipo: Mickey Rourke. White es probablemente, a juicio de quien esto firma, la mejor interpretación de toda la carrera de Rourke, antes de ir de estrella chulesca y egocéntrica y echar su trabajo a perder actualmente parece recuperado, con una serie de matices que apartan a White de la típica imagen del policía protagonista de tantos films, y entrando por derecho propio en la galería de los más recordados a la altura de los más grandes. Así, sin más. Resulta muy gratificante observar, 27 años después, como la interpretación de Rourke no ha perdido ni un ápice de su fuerza, al contrario.
Stanley White, policía racista hasta la médula, vehemente en sus discursos impresionante el que le da a sus hombres en formación delante de él, enemigo de la desidia a la que los representantes de las leyes están acostumbrados por vagancia pura y dura, inconformista e incluso aprovechado. Y con todo eso, absolutamente arrollador en su carisma, el cual traspasa completamente la pantalla logrando llamar nuestra atención, casi obligándonos a que nos caiga bien inmenso el instante que llora delante de Tracy (Ariane). Pero el personaje de Rourke no cae bien sólo por su magistral interpretación, también por lo bien escrito que está, algo que hay que atribuir al propio Cimino y a Oliver Stone, coautor del guión, quien ya había escrito el film de Lumet mencionado, y al que le faltaban sólo un año para ser encumbrado por cierta película sobre Vietnam.
Su personaje se enfrenta directamente con el interpretado por John Lone, Joey Tie, algo así como la otra cara de la moneda de White, un hombre que hará lo que sea por salirse con la suya y luchar por aquello en lo que cree. Uno dentro de la ley, con reservas, y el otro completamente fuera de ella, antagonistas en un mundo en el que no es fácil vivir y sólo el más fuerte o influyente sale a flote. Cimino va encarando poco a poco y con un marcado crescendo dramático a los dos personajes hasta llegar a un clímax antológico, un duelo nocturno que parece salido de un western en el que dos personajes rabiosos gritan y corren el uno hacia el otro mientras descargan sus pistolas intentando matarse. Una poderosa secuencia que es la guinda perfecta a un trabajo de puesta en escena soberbio.
Michael Cimino en estado de gracia absoluto ayudado por el entonces muy prometedor director de fotografía Alex Thomson, con un sentido de la épica rara vez visto en el mal llamado cine moderno, cuidando hasta el último detalle de todo cuanto sale en pantalla. Cabe citar al respecto todas esas secuencias llenas de gente, ya sea en una comisaría, en las calles de Chinatwon o en Tailandia. Pero los planos de Cimino no resultan ampulosos, no cargan ni están sobrecargados, para ello hace mover a los actores por el set con una cámara que haría las delicias de Michael Mann, siempre pegada al cogote de los actores en determinados momentos. Todo está en su sitio, nada falta o sobra, la vida que respiran los personajes de "Mahattan Sur" huele a verdad por los cuatro costados, y sólo queda algo desdibujada en ese extraño epílogo que concluye con un plano congelado del rostro de White.
Violenta, salvaje, visceral, sin concesiones, "Manhattan Sur" emerge como uno de los mejores títulos de una década tan confusa artísticamente como los ochenta, y a veces me da la impresión de que no se ha tratado con justicia un título que para un servidor supone una de las cumbres del thriller. Una lección de narración cinematográfica en el sentido literal de la expresión, con una banda sonora de David Mansfield que se mueve entre lo lírico y lo épico. Como la película.
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Es Noticia, Hay más cine ahí fuera (del 1 al 7 de octubre) - 07/10/2012 1:34:38

"Primera semana de octubre y como cada domingo nos toca asomarnos a la blogosfera cinéfila. Artículos y curiosidades que nos han llamado la atención y que os recomendamos. Empecemos el repaso:
Empezamos con un poco de música de la mano de La quimérica inquilina que repasa la banda sonora de "El graduado" a cargo de Simon y Garfunkel. Fue todo un éxito de ventas y aumentó la fama del dúo. Si queréis podéis escuchar los temas recopilados en el propio blog.
Una noticia que nos enteramos en El Blog del Cine Español: el cierre de la Ciudad de la Luz de Alicante tras solo siete años de vida. Fue un despilfarro más para convertir la ciudad levantina en un centro importante para rodaje de películas. ¿Y ahora qué? se preguntan con razón. Esa infraestructura quedará desaprovechada. Otro fiasco español con el ladrillo y el cine.
Sobre el eterno debate sobre el doblaje de cine en España, en Cineralia ponen el tema de nuevo sobre la mesa con algunas comparaciones en versión original y su correspondiente doblaje, además de reflexionar sobre el mismo. Concluye abogando por un cierto equilibrio, ofrecer más opciones para elegir. Ojalá.
A propósito de la espléndida "Blancanieves" de Berger, en Cine en Serio reflexionan sobre la coincidencia en poco tiempo de adaptaciones de este personaje de cuento. Interesante.
Para los que compartáis fascinación por el mal, no os perdáis el artículo de mi compañero Alberto sobre Peter Lorre en "M, el vampiro de Düsseldorf" publicado en 1001 experiencias.
Hoy en Qué feos somos recogen algunas de las peores escenas de muerte de la historia del cine junto con otras escenas cutres. Una buena opción para cerrar con una sonrisa.
Esto ha sido todo, si tenéis alguna sugerencia para esta sección, nos la hacéis llegar en el formulario de contacto.
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Consulte Información en Farandula La cinta de ritmo narrativo y El hijo de un farmacéutico
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